El moyanismo suele acusar a sectores como el de Lescano de ser partícipes de las privatizaciones y de la flexibilización laboral. Lescano tampoco ahorra críticas contra Moyano y usualmente suele compartir en público sus duros cuestionamientos. Llegó a avalar las teorías conspirativas del Gobierno cuando aseguró que Moyano "quiere voltear a Cristina".
Esas críticas tal vez hayan querido ser compensadas desde la Casa Rosada, que mantiene una guerra abierta con el camionero, con un que pone a Lescano este jueves junto a la Presidente, y a otros funcionarios, en un acontecimiento que no será muy dulce para los cristinistas de paladar negro que en su discurso aseguran que el Gobierno pelea contra estos símbolos de otras épocas.
Pero, Lescano al igual que otros 'Gordos' y sindicalistas independientes cuentan con el respaldo del Gobierno Nacional para expulsar a Moyano de la conducción de la central obrera. La semana pasada el camionero convocó cerca de 70.000 personas en la Plaza de Mayo como demostración de fuerza y para reclamar por el aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias.
Ahora el moyanismo ratíficó este jueves las elecciones en la CGT para el 12/7 luego de que el miércoles fracasara la reunión conciliatoria en el ministerio de Trabajo.
Ahí apareció nuevamente Lescano, quien consideró que la fractura gremial "ya está", no "tiene retorno", y señaló la intención del antimoyanismo de convocar a un congreso paralelo" y de recurrir a la Justicia, "sin esperar hasta el 12 de julio".
El Gobierno anularía el llamado a las urnas que aprobó la CGT, presidido por Moyano.
Lescano anticipó la judicialización de la elección. "Acá la Justicia va a tener que intervenir, lamentablemente se va a judicializar el tema".
"No estaremos en la sede [de Azopardo], estaremos en otro gremio, en otro lado, pero vamos a seguir sesionando", dijo Lescano, y detalló que el próximo martes se hará una primera reunión convocada por el metalúrgico Juan Belén, secretario adjunto de la UOM.