Las acciones de Repsol casi han perdido la mitad de su valor en lo que va de año afectadas por la expropiación del 51 por ciento de YPF por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner el pasado 16 de abril con el argumento de una inversión insuficiente en el país.
Repsol ya ha tomado medidas para presentar una queja ante el tribunal de arbitraje internacional CIADI, dependiente del Banco Mundial, aunque analistas señalan que Argentina ha ignorado en el pasado las multas de este tribunal.
Brufau abrió la puerta a negociar un acuerdo con Argentina adecuado para ambas partes y así evitar una extenuante batalla, mientras intentaba calmar a algunos accionistas enfadados por su gestión de la crisis con Argentina.
"Me he desembarazado de muchas de mis acciones. Año tras año hay una mala excusa para la caída de las acciones (...) crisis de petróleo, Argentina (...) mañana será un terremoto", dijo Elena Martínez, accionista de la firma.
Repsol desveló esta misma semana un plan estratégico que contempla fuertes inversiones en exploración para recuperarse del golpe encajado con la pérdida de YPF.
La compañía todavía posee un 6 por ciento de YPF y ahora tiene los derechos de voto de otro 6 por ciento de la compañía que fue puesto como garantía por sus anteriores socios en la petrolera, el grupo Petersen.
Repsol otorgó un crédito de €1.500 millones al grupo Petersen, propiedad de la familia argentina Eskenazi, para comprar un 25 por ciento de YPF, pero Petersen no ha pagado el crédito a principios de mes, otra cuestión que también despertó la ira de algunos accionistas.