En el caso de la vivienda del presunto asesino serial de Jujuy, Matías Jurado, se avanzó sobre la identificación de las víctimas (podrían sumar 40), cuyos cuerpos habrían sido descuartizados y desperdigados en su humilde unidad habitacional jujeña. En el caso de la vivienda del presunto asesino serial de Jujuy, Matías Jurado, se avanzó sobre la identificación de las víctimas (podrían sumar 40), cuyos cuerpos habrían sido descuartizados y desperdigados en su humilde unidad habitacional jujeña.
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Matías Jurado y un número impensado de víctimas (¿40?): podría ser el peor asesino serial
En el caso de Coghlan, Diego Fernández, de 16 años en 1984, fue asesinado a puñaladas y enterrado en el jardín de la casa de un compañero de escuela, Cristian Graf, quien hoy sigue habitando esa vivienda.
Graf es electricista y por el momento se niega a aportar datos a la causa que interesa hoy a los medios de comunicación.
Casas particulares: difíciles de ser allanadas
A diferencia de los dos casos apuntados, en general los integrantes de grupos criminales suelen asesinar personas en un sitio determinado y luego tiran sus cuerpos lejos de ese lugar para dificultar la labor de los policías a cargo.
Los despojos a menudo son encontrados en grandes áreas de terrenos despoblados.
Los investigadores suelen comprobar que los ultimados fueron privados de su libertad en lugares lejanos, muy distantes.
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Casa del presunto asesino serial de Jujuy
Edgar Allan Poe no fue argentino
El autor del célebre cuento "El corazón delator", publicado en 1843, construyó una obra que ha sido adaptado o servido de inspiración en numerosas ocasiones y en distintos medios.
La historia presenta a un narrador anónimo obsesionado con el ojo enfermo (que llama "ojo de buitre") de un anciano con el cual convive. Finalmente decide asesinarlo.
El crimen es planeado cuidadosamente y, tras ser perpetrado, el cadáver es despedazado y escondido bajo las tablas del suelo de la casa. La policía acude a la misma y el asesino acaba delatándose a sí mismo, imaginando alucinadamente que el corazón del viejo se ha puesto a latir bajo la tarima. El crimen es planeado cuidadosamente y, tras ser perpetrado, el cadáver es despedazado y escondido bajo las tablas del suelo de la casa. La policía acude a la misma y el asesino acaba delatándose a sí mismo, imaginando alucinadamente que el corazón del viejo se ha puesto a latir bajo la tarima.
Difícilmente, el escritor norteamericano se hubiera podido inspirar en la realidad de nuestro país.