Una fuente de la investigación que lleva adelante el fiscal provincial José Mana explicó que Arias “Aún vivía, pero se ahogó en minutos porque estaba desmayado por los golpes. El agua estaba helada. Cuando lo encontraron, hacía poco que había muerto porque si no el cuerpo hubiera estado muy hinchado”.
La autopsia revelaría que el ingeniero de la empresa que participa en la construcción de al menos cuatro gasoductos en la provincia presentaba varias fracturas y una perforación en la frente provocada posiblemente por algún elemento metálico.
Arias recibió golpizas en el rostro y tenía los labios destrozados, la nariz hinchada, golpes en el tórax y los dos codos quebrados.
“Parece que alguien lo agarró de atrás y le dobló los brazos hasta fracturarlos, mientras otro le pegaba en la cara y el cuerpo. Moretones en sus nudillos indican que habría intentado oponer resistencia”, deslizó un investigador en declaraciones al diario cordobés La Voz del Interior.
Los últimos pasos del empresario en Córdoba
Arias había llegado a Córdoba el viernes 19/07 a la mañana y no se alojó en ningún hotel, y no hay registro alguno en ningún tipo de alojamiento. Abordó un taxi entre las calles Entre Ríos y Rosario de Santa Fe y se hizo trasladar hasta el CPC de Centro América.
Posteriormente se dirigió a la casa de su cuñado, un médico que fue quien lo identificó en la morgue.
El profesional está ahora en Mendoza y el fiscal lo citaría a declarar.
En la fiscalía, presumen que Arias fue atacado después de ir a la casa de su hermana y arrojado al río a la altura del puente Sarmiento.
Una pasajera de un colectivo fue quien vio el cuerpo flotando y alertó al chofer.
El conductor alertó a un policía cerca y el cadáver fue rescatado pasando el puente del Bicentenario, frente al Centro Cívico.
Las hipótesis
Dos hipótesis se estudian, la primera sería el móvil del robo. La segunda, que fue asesinado y arrojado al cauce del Suquía, con lo cual el móvil es un misterio.
Las investigaciones hablan de que podría esclarecerse en las próximas horas.