Leguizamón abrió fuego con su arma reglamentaria y uno de los disparos dio en la sien de la víctima. Mientras tanto, los otros dos policías que lo acompañaban observaban la escena desde el patrullero, sin intervenir. Entonces el oficial trató también de dispararle al esposo de su ex y, como se le trabó la pistola, forcejeó con él y casi lo ahorca en el piso.
“¡Mirá lo que hiciste! Sos joven”, le repetía conmocionado el marido de la víctima, intentando defenderse pero sin poder apartar la mirada de su pareja ensangrentada. Recién entonces Leguizamón se calmó, se apoyó contra el móvil policial y se dirigió con cinismo al flamante viudo. “Ahora sí estoy tranquilo. ¿Me vas a venir a visitar a la cárcel con tu nene?”, dijo, según confió una fuente cercana a la causa a Clarín.
“Nunca nos imaginamos que podría hacer eso. La ejecutó a sangre fría”, le dijo al diario Eugenia González, una de las hermanas de la víctima.
El agente policial fue imputado por femicidio. Así lo dispuso el juez Aldo Baravalle al hacer lugar al pedido del fiscal de la causa, Julián Cochero, quien el próximo martes pedirá su prisión preventiva por el plazo de ley en el marco de una nueva audiencia que también se desarrollará en Melincué.
Al hombre de las fuerzas de seguridad se le atribuye el delito de homicidio triplemente calificado por femicidio contra la mujer que fue su pareja y hacerlo mientras desarrollaba funciones policiales. Y además se le achaca el ilícito de tentativa de homicidio contra la persona que acompañaba a la víctima, según publica el Diario Uno de Santa Fe.
Los dos compañeros del agente, Jonatan Rojo y Mario Agüero, también fueron arrestados por ser considerados “partícipes secundarios” ya que en ningún momento intervinieron para detener al femicida.
El fiscal Cochero sostuvo que “se trata de un hecho muy grave no solo por el lamentable resultado sino también por las circunstancias en las que se dio ya que el policía estaba en funciones junto a otros dos agentes que, todo indica, no hicieron nada para impedir desenlace”.