Pero, como al menos dos terceras partes de los infectados no presentan síntomas, posiblemente estemos ya muy por encima del medio millón.
Es la peor epidemia de esta enfermedad en la historia nacional.
El 90% de los pacientes registrados se contagiaron con insectos autóctonos, 7% permanece en investigación y apenas 3% son importados.
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Los médicos vuelven a "garpar" en las mediciones de rating
Desde fines del año pasado se sabía que, tras tres años de sequía por el efecto La Niña, llegaría El Niño con muchas precipitaciones, humedad y calor.
Las mediciones de la temperatura del Océano Pacífico a la altura del Ecuador eran inequívocas: el agua marina estaba muy por encima de la temperatura media. Eso anticipaba mucha evaporación, gran nubosidad y futuros chaparrones en nuestra geografía.
Era fácil suponer que iban a existir condiciones ideales para el desarrollo del Aedes aegypti, especialmente en el Litoral.
Sin embargo, casi todos se durmieron y hoy la Nación hace responsables a las provincias por la lucha contra los insectos.
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El flagelo duraría hasta principios de mayo ya que se necesitan diez días continuos de temperaturas por debajo de los 10 grados para que mueran masivamente estos insectos.
Mientras tanto, como en muchos otros aspectos de la realidad, la Casa Rosada juega al “Antón pirulero” y dice con ingenuidad: “¿Yo, señor? No, señor”