En los hechos, se trata de un controvertido acuerdo con Gran Bretaña, -firmado en 2016- por el cual el país se comprometía a no dificultar “el desarrollo económico” de los habitantes de las Malvinas, lo que implicaba en los hechos atenuar el reclamo de soberanía sobre esas islas, que el Reino Unido usurpa desde 1833.
La firma de ese acuerdo se llevó a cabo en el sótano de la delegación diplomática, donde había una prolífica bodega de vinos añejos y de variados gustos. En esa línea, y según contó el excanciller británico, Foradori se sumó a una degustación ofrecida por sus anfitriones, y “a medida que las botellas pasaban de la pared (de la bodega) a la mesa, las negociaciones mejoraban”, según relató el propio Alan Duncan.
Además, trascendió que al otro día “Foradori llamó por teléfono para decir que estaba tan borracho esa anoche y que no podía recordar todos los detalles” de lo que se había firmado.
Toda esta secuencia la contó el exministro inglés a través de su libro de memorias "Thick of It: The Private Diaries of a Minister".
Acuerdo terminado
De todos modos, cabe destacar que en marzo del 2022, el gobierno de Alberto Fernández anunció que el pacto comercial Foradori-Duncan entre Argentina y Gran Bretaña, firmado por el expresidente Mauricio Macri en 2016, llegaba a su fin.
Entre otros puntos, el acuerdo establecía la adopción de “medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos. Ambas Partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados”.
Ese pacto fue repudiado por la oposición peronista al gobierno de Macri e incluso objetado por algunos referentes del entonces oficialismo, como Elisa Carrió.