Carlos Menem en la Ferrari que le regalaron
Menem, la Ferrari y la ostentación como práctica
El ex presidente de origen riojano, en los años 90, se aferró durante varios años a una 348 TB creada por el “mago de Maranello”.
Recuerdan los jugadores del Newell`s Old Boys campeón de 1990 que el ex mandatario los invitó a la Quinta de Olivos para festejar el título que habían obtenido con Marcelo Bielsa como entrenador y, luego de la cena, invitó a varios de los profesionales rojinegros a manejar esa joya mecánica en los jardines de la residencia presidencial.
En ese predio, Menem concretaba varias de sus fantasías ya que le era casi imposible deambular por las calles porteñas a bordo de una Ferrari. En ese predio, Menem concretaba varias de sus fantasías ya que le era casi imposible deambular por las calles porteñas a bordo de una Ferrari.
Varias décadas más tarde, Javier Milei también ha convertido a la quinta del Norte del conurbano en su propio castillo personal.
Ante la llegada al país de “30.000 terroristas” en 2 años, dispuso blindar el predio porque tiene “enemigos internacionales muy pesados”, según le confesó a Luis Majul.
Allí, según comentó el propio Jefe de Estado, se gastan toneladas de carne Premium para alimentar a un ejército que lo custodia.
En París, donde arribó junto a más de una docena de gobernadores argentinos, tal vez alguien le recuerde la triste historia de una reina francesa que, ante la hambruna que vivía el pueblo por varias malas cosechas, en lugar de mostrar empatía o compadecerse lanzó una histórica frase desafortunada: En París, donde arribó junto a más de una docena de gobernadores argentinos, tal vez alguien le recuerde la triste historia de una reina francesa que, ante la hambruna que vivía el pueblo por varias malas cosechas, en lugar de mostrar empatía o compadecerse lanzó una histórica frase desafortunada:
“S’ils n’ont pas de pain, qu’ils mangent de la brioche” (“si no tienen pan, que coman tortas”).