Entre ellos casos paradigmáticos como el de la vicegobernadora radical Myrian Prunotto (UCR), el viceintendente de Córdoba Javier Pretto (PRO), el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros (vecinalismo), el presidente de la Agencia de Turismo Darío Capitani (PRO), el secretario de Gobierno Orlando Arduh (UCR) y el ministro de Industria Pedro Dellarosa (PRO). Todos dirigentes que no alcanzaron el protagonismo pretendido en Juntos por el Cambio y que hicieron realidad sus intenciones de gestionar.
Con esos nombres y más, Llaryora relució el trabajo de su armador y expansor político, el ministro de Gobierno y ex vicegobernador Manuel Calvo. El funcionario es el encargado de concretar la expansión de lo que “era una coalición electoral, a lo que es una coalición de gobierno ampliada”, precisaron fuentes del oficialismo.
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Martín Llaryora y Myrian Prunotto.
Crisis nerviosa en la UCR
Uno de los espacios más golpeados por la expansión del partido cordobés fue el radicalismo. La estructura, una de las más antiguas de la provincia y con mayor tradición, acusó recibo de los saltos a diferencia de los ex socios del PRO y el Frente Cívico.
"Se han cambiado de partido, pasaron del radicalismo al peronismo, es como ser hincha de Boca y pasarse a River", dijo al respecto Marcos Carasso, presidente de la UCR cordobesa, a Cadena 3. En el mismo tono, el diputado Rodrigo de Loredo “agradeció” al oficialismo por “depurar al radicalismo” llevándose a esos dirigentes.
"Si no fuera así, no estarían tan preocupados en cooptar dirigentes y lo que deberían hacer es solucionar los problemas que tiene Córdoba (...) Hoy somos 21 legisladores radicales y 180 intendentes presidentes comunales. O sea que nosotros no nos sentimos débiles para nada", detalló Carasso.