En cuanto a Juan Ignacio Bidone, acusado de haber suministrado al falso abogado información sobre Traficante que obtuvo en su rol de fiscal, se pidió una condena a 4 años y 8 meses.
El ex titular de Delitos Complejos de Mercedes está procesado por intento de extorsión y abuso de autoridad.
Bidone tuvo a su cargo la investigación del llamado "triple crimen" de General Rodríguez, el caso de tres jóvenes empresarios asesinados en un hecho que se vinculó al tráfico de efedrina, y en ese marco conoció a D'Alessio y comenzó a intercambiar información.
D'Alessio: "Me dejaron en el medio de la grieta"
Al hacer uso de sus últimas palabras, Marcelo D’Alessio dijo este lunes que “la condena mediática parece superar el principio de inocencia”,
“Si es que existe esa trillada grieta, me dejaron bien en el medio”, dijo el falso abogado ante el tribunal que lo juzga, integrado por los magistrados Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Enrique Signori.
Marcelo D’Alessio insistió: “Gabriel (Traficante) supo en todo momento que yo no lo extorsioné. Traficante vino a buscar un servicio porque estaba en pánico”.
“Con independencia de la formulación probatoria falaz (del fiscal Luciani), confío que el criterio se ajustará a lo correcto y yo sé que no siempre lo correcto es lo conveniente”, desafió el falso abogado desde la cárcel de Ezeiza, donde se encuentra detenido.
Juan Ignacio Bidone también hizo uso del derecho a unas últimas palabras ante el tribunal y pidió a los jueces que “como hombres de derecho no tomen a la ligera la decisión que van a tomar”, respecto del pedido de pena de la fiscalía de 4 años y 8 meses.
Sin embargo, el fiscal suspendido reconoció: “No debí compartirle le información que le compartí” a D’Alessio.
Los agentes de inteligencia también se dirigieron a los miembros del Tribunal Oral Federal 2. Barreiro sostuvo: "No me arrepiento de nada”; mientras que Álvarez insistió: “Yo no tengo nada que ver” con el delito que está siendo juzgado.
Traficante conocía a D'Alessio del country Saint Thomas, en la localidad bonaerense de Canning, donde ambos vivían, y allí tuvo lugar la primera de las reuniones donde el ahora detenido abogado le pidió dinero para desligarlo de la investigación de la "mafia de los contenedores".