A su vez, la carta explica que el PRO debe fortalecerse y ser más federal, considerando que Macri es la persona idónea para recuperar la solidez que alguna vez supo tener el partido.
Macri y Milei
De todos modos, Macri es consciente de que volver a presidir el PRO no es tarea fácil, actualmente, por falta de apoyos concretos, como el de CABA, bastión histórico del PRO que se limitó a no firmar la misiva que pide por la vuelta de Mauricio.
Con ese contexto, el ex presidente también tomó otro camino para recuperar centralidad, probablemente el más fácil: volvió a retomar entonces su diálogo con Javier Milei, a quien en su momento ayudó y orientó para ganar las elecciones, actitud que le costó incluso enojos y críticas desde su propio partido, el PRO, que acusaban a Macri de "hacer todo" para que la presidencia la ganara Milei.
Así las cosas, y aunque el expresidente se tomó unas largas vacaciones y desapareció de la escena tras la derrota en las elecciones en Boca, el fundador del PRO hizo lugar en su descanso para retomar conversaciones con el economista libertario, y trascendió que sostuvieron un contacto telefónico para charlar diversos temas, entre ellos el más importante, medular y central del Gobierno en este momento: lograr la aprobación de la Ley ómnibus, tema por el que también habló con funcionarios del gabinete.
En ese sentido, el expresidente también movió sus fichas con las autoridades parlamentarias de PRO para así monitorear los avances de la discusión de la Ley ómnibus, y en ese contexto Macri le sugirió a sus diputados que deben hacer "los máximos esfuerzos" para colaborar con la sanción de la ley, ideas que él quiso implementar en su momento pero no se animó.