Pero es un secreto a voces que, con el apoyo de intendentes, el mandatario busca desdoblar las elecciones para desanclarse del mandato de Cristina Kirchner y, a la vez, provincializar la campaña con miras a retenerla ante el avance libertario. Si Kicillof logra ganar los comicios en esos términos, se ubicará entre los presidenciables de cara a 2027. Incluso ya se baraja una fecha tentativa para la elección separada: 09/11, es decir, después del proceso nacional.
CFK le ha advertido a Kicillof sobre la desventaja del desdoblamiento. Sostiene, por un lado, que localizar la agenda pondrá en situación de debilidad al gobernador cuando estalle, por ejemplo, un caso de inseguridad, como los que se vieron en los últimos días.
Por el otro, la expresidente y actual titular del PJ impulsa una campaña plebiscitaria de la gestión de Milei, que se mida en función de las políticas nacionales y su presunto efecto nocivo, y no de la administración peronista en la provincia.
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Cristina Kirchner desincentiva el desdoblamiento.
Recomendó entonces la realización de elecciones concurrentes. O sea, que se vote el mismo día con los distintos sistemas, como lo hizo la Ciudad de Buenos Aires en 2023.
Pero en Villarino, Kicillof pareció responderle a la jefa del kircherismo cuando puso sobre la mesa las demoras que podría haber en los centros de votación.
"¿Cuánto tiempo llevaría cada votación?", se preguntó el gobernador, pero él ya tiene una respuesta. Es que su gobierno realizó un simulacro de comicios concurrentes que arrojaron una alta brecha entre electores que conocían el sistema y los que no.
Según publicó el portal El Destape, en ese simulacro plantearon 3 escenarios posibles:
- Electores con pleno conocimiento de ambos sistemas, que fueron los que menos tardaron en sufragar: 2 minutos y 40 segundos, en promedio.
- Electores con problemas con el DNI, que tardaron 3 minutos 49 en promedio.
- Electores sin conocimiento del sistema de votación, que demoraron en promedio 3 minutos 47 segundos.
“Los números no dan”, dijero desde La Plata, según el mismo medio.
En esas condiciones, podría haber electores que se queden sin votar por el tiempo que demoraría cada uno en sufragar en las 10 horas que duran los comicios (de 08:00 a 18:00).
Según publicó el portal Infobae, en el gobierno bonaerense estiman que "en condiciones ideales en una mesa real podrían votar un máximo de 180 electores" durante la jornada, pero que en una elección legislativa bonaerense, el número promedio de mesas es de entre 270 y 305 electores, dependiendo de la mesa, por lo que quedarían entre 90 y 125 electores sin posibilidad de votar.
Otro aspecto que marcaron, según El Destape, fue el ”espacio físico”, ya que si bien “el espacio amplio facilitó la votación, en escenarios reales muchas escuelas no disponen de estas condiciones”. “Si lo hacemos así vamos a necesitar 40% más de mesas”, cita por su parte Infobae.
Y otros factores como “situaciones habituales que ralentizan la votación, como asistencia a votantes con dificultades, demoras en la decisión del voto, intervención de fiscales, entre otros”.
A los argumentos técnicos Kicillof le suma uno político: la culpa es de Milei.
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