Sin embargo, la jueza hizo lugar parcialmente al pedido ya que rechazó la suspensión del protocolo y la implementación hospitalaria del misoprostol, que seguirán vigentes.
La magistrada tuvo en cuenta para suspender la venta del misoprostol que de la lectura del prospecto del medicamento surgen precauciones y advertencias, y que debe ser usado en centros hospitalarios, por lo que ante el peligro o riesgos para la salud de la gestante.
En declaraciones a Cadena 3, Rodrigo Agrelo, abogado de Portal de Belén, dijo "es un juzgado de Buenos Aires que dispuso la suspensión de la venta de Misoprostol en todas las farmacias del país por considerar que es un medicamento peligrosísimo que solo puede usarse a nivel hospitalario, con alta vigilancia medica y no de manera domiciliaria".
Asimismo, manifestó que la droga misoprostol "es un medicamento que se usa para apurar el parto, apurar las dilataciones -por ejemplo- por alguna situación de peligro en el embarazo y es un medicamento en hospitales".
Más adelante, recordó que el laboratorio que produce la droga "solicitó que le permitieran la venta en formato propio de farmacia de cuatro, ocho o 12 comprimidos y se lo autorizó pero en el prospecto seguía figurando que sólo se puede usar en hospitales, con alta vigilancia médica".