La escritora describió que la invitación “llegó desde provincia de Buenos Aires, a través de la esposa del gobernador de Buenos Aires, Soledad Quereilhac”, quien había sido alumna suya.
"Carlos Díaz me dijo que la idea era legitimar la vacuna a través de figuras públicas. Yo soy de Capital, no estaba anotada en el registro. Como Soledad fue alumna mía, ella se puso en contacto con mi editor”, reiteró la ensayista.
“Yo no tendría problemas en ponerme la vacuna, pero no quería que se transforme en un toma y daca, por vacunar a una persona conocida. Estaba esperando que me tocara, de acuerdo a mi edad y mi lugar de residencia”, refirió.
En ese contexto, aclaró: “Nunca me dijeron el lugar donde me iba a vacunar” y, ante una pregunta concreta, subrayó que “nunca se mencionó el Hospital Posadas”, uno de los lugares donde presuntamente ocurrieron las irregularidades.
Semanas atrás, en un programa de TV, Sarlo había contado: “me ofrecieron la vacuna bajo la mesa y dije ‘prefiero morirme ahogada de Covid’”. Cuando le preguntaron si iba a revelar quién se la había ofrecido, prometió que lo haría sólo si un fiscal la convocaba.
Por estas declaraciones es que fue citada a declarar como testigo en la causa a cargo de la jueza Capuchetti, quien acumula varias denuncias por la existencia de un "vacunatorio VIP" en el ministerio de Salud, escándalo que derivó en la salida de Ginés González García del Gobierno.