La otra cara del fenómeno: alquileres imposibles y servicios impagables
Detrás de los datos astronómicos y los paisajes invernales, se esconde una realidad social alarmante. El acceso a una vivienda digna se volvió un desafío crítico, incluso para aquellas personas que cuentan con un empleo formal. Los ingresos actuales muchas veces no logran cubrir el costo de un alquiler básico, lo que empuja a más familias a situaciones límite.
La crisis económica golpea de manera transversal. Sectores estables que poseen un techo propio, como los jubilados, hoy enfrentan serias dificultades para cubrir necesidades básicas. El pago de las tarifas de luz y gas, sumado a la canasta alimentaria, coloca a los adultos mayores en un escenario de extrema vulnerabilidad justo cuando el uso de la calefacción se vuelve vital.
Radiografía de la calle: los números del peligro real
La llegada de las bajas temperaturas agrava profundamente la emergencia habitacional en los principales centros urbanos del país. Las estadísticas muestran diferencias marcadas según las fuentes de medición en la Ciudad de Buenos Aires:
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Estadísticas oficiales: El Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires registró 5.176 personas en situación de calle en noviembre de 2025, lo que representa un incremento del 27,8% en comparación con el año anterior.
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Registros sociales: Por su parte, el Tercer Censo Popular organizado por agrupaciones civiles contabilizó un total de 11.892 personas en la misma condición para mediados de 2025.
Horacio Ávila, referente de la organización Proyecto 7, explica que el invierno no da origen al problema, sino que quita el velo de una situación estructural que permanece visible todo el año debido a la precarización laboral y la falta de políticas de vivienda. Los primeros días de frío intenso resultan los más peligrosos debido a la falta de abrigo adecuado y la falta de adaptación del cuerpo, lo que incrementa riesgos que van mucho más allá de un resfrío y pueden provocar la muerte.
Además de los daños físicos directos, la falta de un espacio seguro consolida un deterioro profundo en la salud mental, disparando cuadros severos de ansiedad y depresión, acompañados por la constante exposición a situaciones de inseguridad en la vía pública.
Datos históricos: ¿cuáles fueron los días más fríos de la historia argentina?
La historia meteorológica de nuestro país guarda registros de heladas extremas que ocurrieron en contextos sociales de profunda transformación:
El récord de la Ciudad de Buenos Aires (1918)
El día más frío de la historia porteña ocurrió el 9 de julio de 1918, cuando el termómetro se desplomó hasta los -5,4 °C. Semanas antes, en junio de ese mismo año, la ciudad había vivido una nevada histórica que acumuló 15 centímetros de nieve.
El panorama social
En 1918, la Argentina urbana vivía un clima de alta tensión social tras el fin de la Primera Guerra Mundial. Las familias obreras habitaban mayoritariamente en conventillos sobrepoblados, con deficientes sistemas de calefacción y nulas condiciones de aislamiento térmico, un preludio habitacional de los conflictos que estallarían meses después en la Semana Trágica de 1919. Fueron días de hambre y de gran inestabilidad en las clases en menos favorecidas de aquella Argentina.
El récord absoluto de la Argentina (1972)
La marca de temperatura más baja registrada en la historia del país (y de toda América Latina) se alcanzó el 17 de julio de 1972 en el Valle de los Patos Superior, San Juan, ubicado a 2.880 metros sobre el nivel del mar, donde el termómetro marcó unos impactantes -39 °C. En localidades habitadas de la Patagonia baja, el récord pertenece a Sarmiento (Chubut), con -33 °C en junio de 1907.
El panorama social de aquellos días
El invierno de 1972 encontró a una Argentina sumergida en una fuerte inestabilidad política y económica durante la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse. El descontento social crecía en las provincias y las demandas de los sectores trabajadores y estudiantiles dominaban la agenda, reflejando un país fragmentado que buscaba salidas urgentes a sus crisis recurrentes.
Frente al panorama climático y social que plantea este nuevo período invernal, los especialistas aconsejan maximizar los cuidados en niños y adultos mayores, mientras las redes solidarias intentan multiplicar esfuerzos para contener el impacto del frío en los sectores más desprotegidos, pero hasta el día de la fecha la indiferencia gana la partida que se juega en el tablero del asfalto, de las mesas de los adultos mayores y desocupados en general, y del estómago de los argentinos.
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