Las palabras de Georgieva, quien aboga porque las medidas antiinflacionarias no obturen el crecimiento económico, podrían llevar un poco de alivio a ese sector que hoy está poniendo en duda el acompañamiento del acuerdo en el Congreso.
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La jefa del FMI junto al ministro de Economía, Martín Guzmán.
Impacto
Luego de definir a la inflación como "un problema económico y social más importante de lo que pensábamos hace algunos meses", la directora gerente del FMI dijo en una entrevista en vivo con The Washington Post que " lo que debemos tener muy en cuenta es que la adopción de medidas para combatir la inflación tiene que estar muy bien calibrada frente al objetivo de apoyar la recuperación".
Georgieva explicó que un aumento en los rendimientos para los depósitos encarece el acceso a créditos, impactando el crecimiento de la economía
"Entonces, ese acto de equilibrio es uno que, nuevamente, debe calibrarse en todos los países. Y debemos ser muy ágiles, basados en datos, ¿qué es lo que aprendemos? Porque cuando pensamos en la inflación y el aumento de los intereses, ya sabes, el retiro de la flexibilización cuantitativa, el aumento de las tasas de interés, eso tiene un impacto indirecto en el acceso a oportunidades de crédito y crecimiento", dijo.
Luego lo relacionó con el endeudamiento de los países. "También tiene un impacto indirecto en otros países. Y ahí, tenemos que ser conscientes del otro obstáculo en nuestro camino, y es un mayor nivel de deuda. En 2020, porque necesitábamos apoyar una economía paralizada, tanto los gobiernos como los hogares del sector privado se endeudaron más de lo normal. Los niveles de deuda en 2020 alcanzaron los 226 billones de dólares, el mayor aumento de la deuda desde la Segunda Guerra Mundial", dijo.
En este sentido, dijo que el Fondo "juega un papel muy importante" para evitar que "en diferentes lugares los problemas de deuda se conviertan en una catástrofe económica interna".