Precisamente, el control de la Policía de Córdoba ubicado en la avenida Vélez Sarsfield al 1900, observó un vehículo de las características informadas y procedió a un cerrojo sobre la calzada. Ante el intempestivo movimiento policial, los jóvenes se asustaron y el conductor decidió esquivar a los agentes.
En ese momento, al menos dos de cuatro policías abrieron fuego contra el auto donde viajaban los chicos, a pesar de no haberse mostrado como una amenaza. Uno de los impactos atravesó la luneta del Fiat Argo y dio en el hombro izquierdo de Valentino Blas Correas, sumándose a las victimas de gatillo fácil de Córdoba.
De inmediato, los demás ocupantes del vehículo notaron que su amigo estaba herido, por lo que se dispusieron a llevarlo a una clínica de la zona, que les negó la atención. Minutos más tarde, el joven Valentino quedó sin vida y se comenzó a dibujar una trama de encubrimiento con armas plantadas, versiones cruzadas y mucha confusión orquestada por varios agentes de la Policía de Córdoba.
Actualmente hay 13 policías en juicio oral por la causa. Los principales apuntados por la fiscalía son los cabos 1° Javier Catriel Alarcón y Lucas Damián Gómez como coautores de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego y calificado por haber sido cometido en abuso de su función por un miembro de las fuerzas policiales” por el asesinato de Valentino Blas Correas, más la tentativa del mismo delito por los disparos hechos a los otros cuatro jóvenes que aquella madrugada fueron victimas del gatillo fácil policial.
El resto de los agentes imputados son a causa de delitos de omisión de deberes o encubrimiento. Además, hay empleados de la clínica que rechazó la atención del joven que también están imputados.
El caso de Valentino Blas Correas sucedió luego de una acumulación importante de tensión por otros casos de gatillo fácil, la cuarentena y los estrictos controles policiales. Y él mismo le costó el cargo a buena parte de la cúpula de la Policía de Córdoba.
A partir de allí, Liliana Zárate se convirtió en la primera mujer en ser jefa de la Policía de Córdoba. Y varios comisarios fueron pasados a retiro tras muchos casos de gatillo fácil acumulados.
Uno de los integrantes de ese vehículo, Mateo Natalí (18), habló con la prensa tras un año del crimen de Valentino Blas Correas y expresó su pesar. “Son muchas cosas que no terminan de sanar, pero estuvimos hablando con los chicos y estamos preparados para pasar este día”, dijo el joven que cursa el último año del secundario.
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La escena del crimen fue manipulada por agentes de la Policía de Córdoba.
“Era un amigo que siempre estuvo y siempre va a estar con nosotros”, dijo Natalí a El Doce. "Me parece un privilegio poder hablar de mi amigo justo el día que todo el mundo se pregunta cómo era él. Un loco único, original, auténtico y siempre él. No perdía nunca eso de ser él esa esencia que tenía. Un amigo de los que ya no hay, que siempre estuvo y que siempre está aunque ya no podamos tenerlo entre nosotros. Siempre va a estar con nosotros porque así fue él y así sé que va a ser para toda la vida”, agregó.
“Esa noche me llaman que me iban a buscar por mi casa. Ellos habían ido a un bar. Salimos de mi casa, yendo tranquilos, un día normal. Íbamos escuchando música y poniéndonos al tanto porque hacía mucho que no nos veíamos hasta que pasó lo que todos ya saben”, detalló sobre el trayecto que terminó con Valentino Blas Correas muerto. La investigación preliminar determinó que simplemente se trataba de un grupo de jóvenes en edad secundaria, paseando en el auto del primero que podía conducir, y acribillados por la Policía de Córdoba sin razón.
Por el aniversario, la familia de Valentino Blas Correas organizó una marcha en silencio para pedir justicia. “Estamos buscando un cambio, un cambio en la sociedad, que no vuelvan a pasar estas cosas en chicos que no lo merecen”, dijo Natalí reflexionando sobre lo sucedido.