Los habitantes de Rosario dijeron "basta" ayer (21/10) y se citaron a las 19:30 horas en la esquina de Juan B. Justo y avenida Alberdi, a pocos metros del lugar donde asesinaron a Joaquín. Fueron aproximadamente 3.000 personas. Fue una marcha cargada de dolor, de bronca y de hartazgo.
"Que se vayan todos, que no quede ni uno solo" fue el canto que se escucho varias veces en la noche. La gente acudió a la marcha con carteles y pancartas reclamando justicia por Joaquín y por todas las personas asesinadas en una ciudad donde el sicariato y la narcoviolencia están instalado profundamente desde hace años.
En la protesta estuvo presente parte de la familia de Joaquín: su esposa Indiana y su hermano Leandro. “Que no haya más Joaquín Pérez en esta ciudad. Que den la cara los políticos, que hagan algo los jueces, ayuden al pueblo. ¡Traidores de la patria! A mí me ayudaron más los vecinos que los políticos”, reclamó este último, lleno de dolor.
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Leandro Pérez, hermano de Joaquín, asistió a la marcha que se realizó en Rosario.
"Estamos hartos. La inseguridad nos está encerrando. No puede ser que nadie haga nada. Los políticos hablan mucho pero no hacen nada", dijo una vecina a la prensa local. "Venimos a pedir justicia. Hoy es por Joaquín, mañana puede ser por algún hijo, hija o cualquiera. ¿Hasta cuándo van a seguir haciendo lo que quieren?", expresó otro de los concurrentes.
Entre los pedidos de la gente, se repitió varias veces la necesidad de que las fuerzas federales que arribaron a Rosario hace poco salgan del microcentro de la ciudad y se instalen en los barrios, que quedan desprotegidos. Los políticos fueron el punto de todos los convocados, que gritaron varios nombres y les pidieron seguridad.
Una vez más, la ciudad llora a uno de sus habitantes. La dirigencia política se hace eco del dolor de los habitantes de Rosario, pero solo por redes sociales. Hasta ahora, nadie pudo o supo resolver el conflicto de la inseguridad que azota en la región, y deja familias destrozadas.