Más allá de la existencia del convenio, no todos responden de la misma manera a la iniciativa. Mientras algunos intendentes ya expresaron la completa disposición de sus respectivos municipios a la hora de atender pacientes derivados, otros son mas reticentes a la idea.
Uno de los jefes comunales que se encuentra justamente en este último grupo es Miguel Ángel Lunghi, intendente de Tandil: “La Provincia ya aclaró que el convenio remitido a los Municipios no es obligatorio y nosotros hemos decidido que no vamos a firmarlo”, explicó.
El intendente de Lobería, Juan José Fioramonti, tampoco ve con buenos ojos el pedido del gobernador bonaerense: "Esta situación que está viviendo la Provincia ha llevado a que se emitiera un convenio, donde se le solicita al municipio su adhesión. Esto no es compulsivo; se le pide al intendente que adhiera a ese convenio. Pero no puedo firmarlo. Es porque entiendo que es asumir un compromiso para el cual Loberia no esta preparado para hacerlo", señaló en un video difundido en el día de hoy (23/6).
Diferente es la postura del intendente de Bahía Blanca, Héctor Gay, que apoyó el pedido de Kicillof. "No es descabellado que alguien piense en traerlo, si el sistema tiene que ser solidario habrá que tomar las precauciones, no es algo que descartamos ni tampoco que decidimos porque lo determina la autoridad sanitaria provincial", manifestó en las últimas horas.
Por lo pronto, desde la cartera provincial remarcaron que “los pacientes que se pueden llegar a trasladar son los de terapia intensiva, que es donde puede haber problemas con las camas. Por lo que es muy poco viable trasladarlos tanta distancia. Es una situación muy difícil”.