El hecho ocurrió en horas de la madrugada del pasado martes 21/5 y provocó una manifestación por parte de los vecinos de San Miguel del Monte (provincia de Buenos Aires). En un comunicado de prensa, amigos y familiares de las víctimas sostuvieron: "El choque se produjo luego de que la policía llevara adelante una infundada persecución a modo de cacería y abriera fuego sobre el auto. Sin embargo, la versión declarada por la policía habla de un supuesto llamado al 911 para denunciar al auto, de una persecución al mismo sin tiros de por medio y de un 'accidente' final. La fiscalía a cargo ya cuenta con pruebas contundentes que desmienten esta versión".
"Yo vi todo. Sentimos un ruido raro. Eran tiros. Nos tiramos al piso. Fue una persecución con disparos. Escuché cuatro disparos. Vi cuando el auto chocó y los chicos en el piso. Los chicos pedían ayuda. Se me cruzó la teoría de que podían haber pincha un neumático y así perder el control", sostuvo al canal TN un testigo de los hechos. Otros hablan de hasta 15 disparos.
El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, por medio de la Auditoría General de Asuntos Internos (AGAI), desafectó a tres policías que estuvieron involucrados en el episodio. Se trata del subcomisario Julio Micucci, el capitán Rubén García y el oficial Leonardo Ecilape.
"Si el accionar policial no fue el que corresponde queremos que a los efectivos les caiga todo el peso de la ley. No habrá protección de la Provincia si un policía no hizo lo que tenía que hacer", sostuvo Ritondo, según un comunicado de prensa.
Ahora, la Justicia debe resolver si los oficiales volverán o no a sus funciones. El hecho es investigado por funcionarios de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada de Cañuela N° 1, que ordenaron el secuestro de las armas reglamentarias de los policías que se encontraban en la patrulla en ese momento.
"Se investiga el abuso por parte de personal policial en cuanto a la utilización de armas de fuego. Los testigos habla de una persecución a gran velocidad con utilización de armas de fuego", sostuvo la abogada Dora Bernárdez, que representa a una de las familias de la víctimas.
Las víctimas
Los cuatro adolescentes eran amigos, iban juntos a la Escuela Media de San Miguel del Monte y solían juntarse en la zona de la costanera en su tiempo libre para rapear y andar en skate.
Ese día Camila había estado toda la tarde con su mejor amiga Rocío y le había pedido permiso a su mamá para que se quedara a dormir en su casa y pudieran ir juntas al colegio al otro día. Por la noche, fueron con dos amigos a "dar una vuelta" en el auto del más grande, Aníbal, quien era primo de otro de sus compañeros de colegio.
"El médico me trató de mala madre y me dijo que los perseguían porque habían estado robando", relató Yanina Zarzoso, la madre de Camila, a quien las chicas no le habían avisado que salían.
"No sé de dónde saqué fuerzas y pedí entrar a la morgue. Lo reconocí por sus piecitos. No quería ver su cuerpo entero y ahora me arrepiento porque quisiera poder verlo", dijo por su parte la mamá de Gonzalo, que comenzó a preocuparse alrededor de las 2 de la mañana porque su hijo no regresaba.
"Era un chico bueno, jugaba a la pelota, a los autitos, iba a al escuela. No robaba, no tomaba alcohol, no se drogaba. Se asustaron porque los perseguían y los balearon por la espalda. Los hicieron pedazos", dijo desconsolado Juan José, el padre de Danilo. "Siento que Camila me dice 'mamá, no estaba haciendo nada malo, solo estaba paseando'. Pienso en el miedo que habrán tenido esos chicos. Me los imagino gritando, llorando", dijo también Yanina.
Un familiar del conductor relató que este "le tenía miedo a la policía" porque en otra oportunidad lo habían parado, le habían pedido una coima y le habían sacado 4 mil pesos. Su familia está pidiendo a través de redes sociales ayuda económica para poder trasladar el cuerpo a Misiones, de donde es oriundo. Aníbal se encontraba en San Miguel del Monte, donde tiene familia, desde hacía alrededor de un año.