"Temporada sí, pero segura", promocionan desde el sector que viene de un último verano muy positivo y rendidor. En particular porque comenzó con una excelente ocupación durante el período de fiestas de fin de año, se logró un óptimo enero y se sumó un febrero casi récord.
Ahora, entre la necesidad y la ansiedad, es tiempo de empezar a definir lo que viene. "Estamos ante una temporada totalmente distinta, que todavía no está confirmada y buscaremos que sea lo mejor posible", afirmó al sitio LA NACIÓN el titular del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata, Miguel Ángel Donsini.
Tan complejo es que a la fecha casi no cuentan con propiedades en carpeta. Y con las que tienen es difícil cerrar un acuerdo, porque son muchas las dudas que están abiertas. "Ni siquiera sabemos todavía cómo va a funcionar el turismo, así que sería muy complejo mover el mercado en estas condiciones", admitió el directivo.
Pinamar y Cariló, otro mundo
Lo que sí se conoce es que el alojamiento extrahotelero tiene las primeras pautas a cumplir en términos sanitarios. Las estadas mínimas aceptadas serán por siete días, deberán reservar una jornada entre un inquilino y otro para desinfección del inmueble y los propietarios tendrán que cumplir con pautas de higiene, tanto en el equipamiento como en el servicio. Advirtió Donsini que en ese aspecto "habrá que ser muy estricto" para evitar contagios.
Las operaciones de temporada vienen retrasadas en general, aunque tomaron algo de impulso durante el último mes en los destinos más exclusivos. Desde Pinamar y Cariló confirman que reciben consultas de manera incesante y, poco a poco, comienzan a cerrar los primeros contratos.
Inmobiliarias de Pinamar dejan dos datos destacados: el primero, que allí los ajustes aplicados a las pocas propiedades que ya están en vidriera oscilan entre el 30% y el 40%. "Precio razonable, alquiler asegurado", confió uno de los operadores.
Por Cariló, en cambio, el aumento promedio es del 50% sobre valores logrados el verano pasado. Aunque el precio puede tener correcciones. El contexto económico y la dinámica cambiaria llevan a que los valores definidos se cancelen cash. Cualquier postergación o financiación implicarían someterse a otras subas atadas a los vaivenes del dólar.