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Éxodo de fin de año hacia la costa, donde la Mafia de las Fiestas Clandestinas desborda a las autoridades

Ayer (26/12) arrancó el éxodo de fin de año hacia la costa atlántica con 1.900 vehículos por hora según informó la estatal AUBASA. Mientras tanto, en Mar del Plata, las autoridades municipales en conjunto con la Policía bonaerense desactivaron 12 fiestas clandestinas. Advierten por personajes oscuros operando.

Pese a la pandemia, la costa atlántica vuelve ser la gran preocupación de las autoridades locales por la noche. La prohibición para la apertura de boliches y eventos organizados anualmente frente al mar llevó a que los mismos productores alquilaran casas enormes con pileta para desarrollar fiestas clandestinas. Lo llaman la Mafia de las Fiestas Clandestinas porque, así como en dichos boliches y eventos que son un clásico en la playa, también se provee alcohol y drogas.

Se trata de personajes que se dedican a esto todo el año pero alternan entre la Ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires y la costa dependiendo de la época del año. Ya en octubre, cuando se sabía que no iban a poder organizar eventos en, por ejemplo, el parador Mute, ubicado a los pies del faro de Mar del Plata, comenzaron a alquilar casas verdaderamente muy grandes para todo el verano llevar adelante fiestas clandestinas.

Ellos cuentan con equipos de sonido, iluminación y los contactos necesarios para contar con drogas y barra libre toda la noche en varios lugares al mismo tiempo.

Según informaron desde el municipio de General Pueyrredón, anoche (26/12) se desactivaron 12 fiestas. Una de ellas fue en una quinta en Batán, donde habían más de 100 personas.

“A los organizadores del festejo se le aplicará además la ordenanza que prohíbe las fiestas clandestinas, que prevé multas de hasta 1 millón de pesos”, se indicó en un comunicado.

En Córdoba, la multa llegó a casi 2 millones de pesos por una fiesta en un complejo de canchas de fútbol en la que se encontraron más de 400 personas.

“La intervención aquí requirió apoyo policial ya que se generaron disturbios a partir de la actitud agresiva de los presentes hacia el personal municipal. Ha pasado que en varias ocasiones tuvo que intervenir la Policía porque algunas personas no comprenden que aún estamos en pandemia y que las fiestas de este tipo están prohibidas”, puntualizó el intendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro.

Se trata de fiestas organizadas por WhatsApp y otras redes sociales en las afueras de la ciudad a la que acuden varios centenares de jóvenes en busca de lo prohibido y la diversión.

Desde el gobierno local entienden que el problema ya no es la ilegalidad sino las prohibiciones totales que "llevan al aumento de esa clandestinidad".

Hubo 600 denuncias por fiestas clandestinas en diciembre. "El entretenimiento legal es seguro y significa trabajo, mientras que la clandestinidad es inseguridad y desempleo", sostuvo Alejandro Rabinovich, coordinador del Gabinete de Montenegro, a medios marplatenses.

Desde la Secretaría de Seguridad municipal agregaron que se desactivaron 170 fiestas ilegales, mientras que unas 90 fueron derivadas al 911 para intervención policial.

“Siempre existió el formato de fiestas privadas pero este año estamos viendo muchos más”, sostuvo y añadió que “en estos lugares no se cumple ningún protocolo ni de seguridad, ni sanitario”, agregó el funcionario local.
 

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