Sin embargo, más allá de la disputa por las cifras del posible aumento, la medida dejó lesionada a la conducción de la fuerza provincial.
El propio jefe de la policía bonaerense, comisario general Daniel García, intentó abrir un canal de diálogo directo con los manifestantes y tuvo que irse entre silbidos de desaprobación. "El primer punto, ningún tipo de represalias, tienen mi palabra que será así". Lo dije anoche y se los reitero.
Esa inquietud colectiva por los sucesivos casos de violencia urbana llevó al Gobierno nacional a lanzar, la semana pasada, un plan contra el delito en Buenos Aires, que implica, entre otros puntos, una inversión de $ 38.000 millones destinada a la construcción de cárceles y adquisición de equipos para la policía. No hubo en ese anuncio un mensaje sobre los sueldos policiales y eso habría generado el malestar que se hizo público en las últimas horas.
Los uniformados reclaman un incremento salarial del 56 por ciento
Uno de los ejes principales de las manifestaciones del personal en actividad, con sus uniformes y armas reglamentarias, pasa por la zona conocida como Puente 12, en La Matanza, donde el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, instaló hace un tiempo su puesto de comando diario. Allí, ese funcionario y los máximos jefes policiales buscan conseguir un diálogo con representantes de los agentes. Aún no tuvieron éxito en ese intento.
"Los puntos dos y tres, los aumentos, están en tratativas y el ministro me dijo que el viernes les da la confirmación", fue la información dada por García ante un grupo que protestaba en La Plata. No pudo completar la frase ante los gritos de sus subalternos. "Pero los porcentajes no los pueden poner ustedes, muchachos", agregó, ya convencido que su negociación había fracasado.
"No tenemos móviles"; "Hace veinte años que no le dan pelota a la seguridad", "¿Por qué hay playa para repartir IFE y para nosotros no?". "Usted no está en la calle con el personal", fue otra recriminación escuchada por el comisario general García. fueron la quejas que escuchó, entre gritos, el jefe de la Policía de Buenos Aires.