“La Policía tiene un problema hoy y es que entre la mano para defenderse y la pistola reglamentaria no hay nada. Y eso no puede ser. Es necesario el uso de un arma no letal”, explicó semanas atrás la jefa de Policía de la Provincia, Liliana Zárate. Por ello, ningún agente será desprovisto de su arma de fuego.
“El arma no letal es un paso previo al uso del arma de fuego y es clave. Luego de lo de Blas, la Policía tiene un protocolo de uso racional de la fuerza y las armas. Y las armas no letales serán claves”, explicó la jefa policial. De ese modo hizo referencia al caso de gatillo fácil de Valentino Blas Correas, el joven asesinado por una bala policial luego de saltarse un control de tránsito.
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La Policía de Córdoba con armas no letales.
En Córdoba, el protocolo de uso de armas no letales apunta a situaciones como tumultos, personas armadas con cuchillos o palos, crisis psiquiátricas o reducciones en lugares densamente ocupados por civiles. Con eso, la Provincia apunta a resguardar la vida de los agentes.
Las armas compradas pueden ser identificadas por el color naranja y lanzan bolas mediante aire comprimido, que están destinadas a impactar en el físico del agresor. Una vez se produce el impacto, el objetivo debe sufrir la descarga de gas pimienta, quedando inmovilizado por el dolor y la imposibilidad de respirar y ver.
En el futuro inmediato, Córdoba incorporar las pistolas Taser. Eso según el gobernador electo, Martín Llaryora.