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Córdoba cumple un cuarto de siglo peronista sin pausa

Cumpleaños de poder para el PJ Córdoba. El inicio con José Manuel de la Sota y la actualidad de Martín Llaryora.

CÓRDOBA. El 12 de julio de 1999 Córdoba vivió lo que hasta ahora fue el último cambio de signo político en su gobernación. Con la victoria de José Manuel de la Sota, quien en ese entonces representó al peronismo que hacía décadas intentaba quedarse con el mando provincial, la provincia mediterránea inició un ciclo extenso que tiene asegurada la continuidad, al menos, hasta el 10 de diciembre de 2027.

De la Sota tomó el poder en ese invierno luego de tres intentos de ser gobernador de Córdoba. Sus campañas en 1987 y 1991, donde rivalizó con el radical Eduardo Angelóz, no fueron sino un aprendizaje que daría sus frutos recién ocho años más tarde.

Entre 1999 y 2007, De la Sota tuvo posibilidad de hacer crecer su propio espacio. Bajo el lema de Unión por Córdoba, el gobernador creó un aparato electoral y legislativo sin precedentes en la provincia y se aseguró el dominio político en varios aspectos, haciendo base en la gestión como materia prima electoral.

A nivel nacional, el difunto ex gobernador cordobés estableció lazos institucionales con un joven kirchnerismo. Sin embargo, las relaciones fluidas fueron convergiendo en diversos conflictos que terminaron dando a luz a la “isla”.

José Manuel De la Sota, el gobernador de la provincia de Córdoba y enfrentado con el gobierno nacional.

Córdoba comenzó su cuarto de siglo con José Manuel de la Sota.

Unión por Córdoba: La isla y la llegada de Schiaretti

La idea de que la provincia mediterránea estaba aislada de los efectos de las políticas nacionales fue una manera que De la Sota encontró para despegar al peronismo cordobés del PJ nacional. Un movimiento que sería fundamental más adelante para poder sostener el voto radical en favor del oficialismo.

Ya en el año 2007, y sin posibilidad de renovar mandato, De la Sota presentó a la sociedad cordobesa a Juan Schiaretti. Reconocido en la provincia por su historia fuerte durante la dictadura y por su intervención en Santiago del Estero, el ‘Gringo’ garantizó la continuidad directa de la obra del fundador del “cordobesismo”, a tal punto que logró convertirse en socio para dejar atrás el traje de heredero.

Para el 2011, De la Sota decidió reintroducrise en la gestión provincial una vez más antes de encarar un proyecto nacional. Enfrentó a Luis Juez y le ganó con comodidad para extender su tercer mandato.

Ya de cara al periodo 2015 y luego de tres ciclos al frente de la provincia, De la Sota decidió darle inicio a su carrera presidencial. Ese año compitió en las PASO como precandidato junto a Sergio Massa, quien ganó.

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El accidente y Hacemos por Córdoba

Ese mismo año, Schiaretti retornó como líder del PJ provincial. Concentrado en la política local, el por entonces gobernador dio inicio a un ciclo de obras que sería el más “grueso” entre los que se plantearon durante la extensa gestión peronista. Con el cambio de poder a nivel nacional por la victoria de Mauricio Macri, el mandatario cordobés pudo iniciar nuevas relaciones con el Gobierno nacional, ahora de diálogo más fluido que con el kirchnerismo.

Por su parte, José Manuel de la Sota decidió acelerar una vez más su carrera presidencial. Para 2018, el ex gobernador estaba en plena construcción para volver a hacer la apuesta a nivel nacional luego de la fallida aventura en 2015.

Sin embargo, el destino llevó al “gallego” a toparse con el trailer de un camión en la autopista que une a Córdoba y Río Cuarto, una de las obras del PJ Córdoba. A bordo de su camioneta Volvo XC60, el estadista cordobés falleció en el acto el 15 de septiembre de ese año.

Ya sin la figura fundacional, Schiaretti concentró todo el poder acumulado en los 18 años de gestión. A partir de allí, el por entonces gobernador quedó como único líder.

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La tragedia golpeó al PJ Córdoba.

De Schairetti a Martín Llaryora

La prosperidad de las relaciones con el Gobierno de Juntos por el Cambio se fue derrumbando en conjunto con las expectativas generales y el agravamiento de la crisis económica. Así, para 2019, Schiaretti retomó la versión de “isla” y cerró la compulsa evitando las intromisiones nacionales en la campaña provincial para imponerse frente al radicalismo dividido, habilitando su tercer y último periodo como gobernador.

Para aquel entonces, en Córdoba capital surgía la figura de Martín Llaryora. El ex intendente de San Francisco se atrevió a arrebatar el último bastión radical en Córdoba tras vencer por las elecciones municipales en la capital provincial.

Así, por primera vez en más de 20 años, el Gobierno provincial y el municipal estaban alineados. Y junto con esa alineación, llegó una fuerte reorganización municipal.

Durante su gestión en el municipio, Llaryora pudo concluir con años de dominio sindical en plano de la ciudad, además de apuntalar sus valores de gestión como una especie de muestra para la ciudad más poblada de la provincia.

Su tarea frente a la Municipalidad de Córdoba le valió la candidatura para la gobernación y la herencia de la coordinación política provincial, de la cual Schiaretti se apartó.

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Juan Schiaretti traspasó el poder a Martín Llaryora.

Llaryora y el partido cordobés

La etapa actual del PJ cordobés encuentra a Llaryora como gobernador y con garantías de extender el récord hasta 2027. Con su propia impronta, el sanfrancisqueño asumió en medio de un volátil escenario nacional que ya lo posicionó como un protagonista inevitable.

Su llegada también dio a luz la idea del “partido cordobés”, una expansión del oficialismo que incluye funcionarios de diversas banderas políticas como la vicegobernadora Miryan Prunotto, de origen radical. En ese sentido, la idea de Llaryora es conformar el mejor equipo de gestión posible, borrando las fronteras partidarias tradicionales que se mostraron obsoletas en las últimas grandes elecciones.

Ese mismo modelo es en el cual Juan Schiaretti buscaría apalancar su armado nacional. Centrado en eliminar “la grieta”, el ex gobernador ya tuvo su primera aventura presidencial y logró nada menos que 7 puntos. Con 75 años, el “gringo” espera dejar una estructura sólida que concrete el proyecto que alguna vez soñó su socio De la Sota.

Durante los 25 años de gestión, el peronismo cordobés siempre encontró la manera de reciclarse. La receta se basó en la selección precisa de los rivales a los cuales apuntar, el uso permanente de un termómetro político respetando siempre la voluntad del particular electorado cordobés, una maquinaria electoral contundente y el foco puesto en la gestión.

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Martín Llaryora, gobernador de Córdoba.

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