“Estábamos discutiendo por una pavada y me dijo: ‘Cerrá el orto’ y yo me quise bajar de la camioneta y me metió de nuevo a la fuerza. Pero es la primera vez que es violento conmigo y me dio miedo”.
X- “Vos misma me dijiste que en algún momento tuvo ataques violentos o de lastimarse”,
Cecilia- “Sí pero hacia él mismo. Jamás conmigo”, siguió ella. Y detalló: “No había nadie cerca. Estábamos al frente de la obra y todos estaban en la escuela, como a una cuadra. Por eso me dio miedo también: no había nadie que pudiera ayudarme o hacer algo. Te juro que no sé qué hacer. Ahora, él pidió turno para ir al psiquiatra porque bien no está. Pero yo no sé, siento que se me viene el mundo encima. Y no puedo hablar con nadie más. Solo sé que tengo miedo.”
X- “Vos sabés que en lo que te pueda ayudar te voy a ayudar. Pero en algún momento vas a tener que hablar con tu familia también. Si se complica más”.
Cecilia -“Sí lo sé. Y si muestra algún indicio violento otra vez voy a terminar todo. Ya pasó el límite. Hoy vi mi vida delante de mis ojos”.
el 2 de junio, ella y César iban a viajar a Ushuaia con la promesa de un puesto de trabajo y de quedarse a vivir allí. En esa instancia Cecilia retomó el diálogo con X (aunque cabe dudas de que fuera ella misma quien redactara desde su propio celular.
¿Cecilia?- “Hola. ¿Cómo va? Yo estoy muy ansiosa. Estoy por viajar a Ushuaia. Tengo miedo al avión”, le contó a Z. el 1 de junio a las 18.46. Y agregó: “Yo me voy al culo del mundo y todavía no sé si es suficiente ropa”. Al la conversación le sumó una imagen de su valija. En la foto se ve un equipaje color azul oscuro, con ruedas y varias mudas de ropa en su interior.
X-“¿Cuántos días te vas?”
-“No sé, capaz para siempre. Vamos a ver un contrato laboral”, contestó ella. “(Viajamos) mañana a primera hora. Vamos a Buenos Aires y el domingo salimos para Ushuaia”, siguió, para luego bromear acerca de las mudas de ropa que se llevaba. “Como para hacer diez conjuntos”, dijo.
Finalmente, el viernes 2 de junio a las 15.19, después de haberle deseado un “Buen viaje” a Cecilia, su interlocutor/a recibió la respuesta.
- “Ya estamos en CABA. Es hermoso”, decía el mensaje que salió desde el teléfono de la joven. Es probable que no lo haya escrito ella: la geolocalización de su teléfono apuntó a la zona de Campo Rossi, donde vivían los Sena.
Los pasajes jamás se habían tramitado.
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