"En nuestras calles ocurre todo lo bueno y lo malo. A veces, son protagonistas de las fiestas, los festejos y sucesos muy venturosos. en otras ocasiones, son reflejo de situaciones que nos indignan cuyas imágenes se multiplican por toda la Argentina".
"El problema es cultural"
"Estamos frente a un escenario nunca visto, hasta ahora: la nación tiene un color político, la provincia de Buenos Aires otro diferente y la ciudad capital un tercero. Además, en el Congreso Nacional existirán multiplicidad de bloques sin que nadie se pueda asegurar la mayoría" explicó el flamante alcalde porteño.
El ex intendente de Vicente López pronosticó que van a trabajar en conjunto con la ministra de Seguridad a nivel nacional, Patricia Bullrich, y con el ministerio de Acción Social argentino para que se terminen los intermediarios de los planes sociales.
Prometió mano dura con los revoltosos que se quedan tomando las calles después de las marchas y cometen desmanes.
"Los vamos a detener y procesar porque se trata de delitos. El problema es que hoy no tenemos suficientes lugares para alojarlos. Las comisarias y las alcaldías están desbordadas. Lo que aquí existe es una discusión cultural dentro de la sociedad. Por un lado, los que estamos podridos, hartos, de la gente que no labura y hace lo que quiere poniendo sus propias reglas. Por el otro, existe una mayoría silenciosa que pide que todo esto finalice. Nosotros no vamos a administrar los conflictos, los vamos a resolver"
Macri advirtió que no le teme a las críticas que pudiera recibir.
"Me han dicho de todo, no me preocupa. Solamente me importa que una mayoría que quiere laburar, estudiar y moverse por la ciudad pueda hacerlo en paz.