La verdad de la boa: era una publicidad
Con el correr de las horas se conoció que nunca existió una búsqueda real de la serpiente. Tampoco había denuncias formales por la desaparición de una boa.
El responsable de los carteles, identificado como Lucas, explicó que todo formaba parte de una campaña para promocionar su servicio como paseador de perros, aunque reconoció que la iniciativa terminó teniendo un impacto mucho mayor al esperado.
"Era una publicidad para paseador de perros, pero se salió de control".
El mensaje completo permanecía oculto detrás del llamativo aviso. La idea era captar la atención de quienes vieran el cartel para luego revelar el verdadero objetivo.
"¿No querés salir porque dicen que hay una boa suelta? No te preocupes, yo paseo a tus perritos con mucho amor, paciencia y responsabilidad mientras vos te quedás tranquilo en casa", decía la publicidad.
¿Es legal tener una boa como mascota?
Más allá de que en este caso todo resultó ser una falsa alarma, la situación volvió a poner sobre la mesa la normativa vigente sobre la tenencia de animales silvestres en Argentina.
La Ley Nacional 22.421 de Conservación de la Fauna regula la posesión de este tipo de especies. En el caso de las boas constrictoras, solo pueden mantenerse en cautiverio cuando provienen de criaderos habilitados y sus propietarios cuentan con la documentación que acredita su origen legal.
En la Ciudad de Buenos Aires, además, la tenencia de animales silvestres se encuentra especialmente restringida y requiere autorizaciones específicas otorgadas por las autoridades competentes.
Cómo son las boas y por qué no son venenosas
Las boas no poseen veneno. Su método para capturar presas consiste en la constricción: se enroscan alrededor del animal y ejercen presión hasta inmovilizarlo.
En Argentina, la especie más grande es la lampalagua o boa de las vizcacheras, que habita principalmente en el Gran Chaco y otras regiones del norte del país. Puede superar los tres metros de longitud y, en casos excepcionales, acercarse a los cuatro metros.
Actualmente se trata de una especie protegida debido a la pérdida de su hábitat y al tráfico ilegal de fauna, motivo por el cual especialistas insisten en reforzar los controles para evitar su captura y comercialización.
Lo que parecía la búsqueda de una enorme serpiente terminó siendo una estrategia de marketing que logró exactamente lo que buscaba: captar la atención de todo un barrio. El problema fue que el impacto fue tan grande que terminó generando preocupación entre los vecinos y obligó a su autor a salir públicamente a aclarar que nunca existió ninguna boa suelta en Colegiales.
Como era de esperarse, las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar:
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