“Una vez más, las estimaciones reflejan la persistente infantilización de la pobreza en la Argentina urbana”, detalla el informe.
El porcentaje de población con trabajo informal ascendió al 66,4% y se registró un aumento importante en la tasa de pobreza para los segmentos de clase media no profesional, que trepó de 4,9% a 14,2% después del 2017
El documento además aclara, “Los ingresos de los sectores medios bajos que quedaron por debajo de los aumentos que experimentaron los precios de consumo básico explica el fuerte aumento de la pobreza”.
Por su parte la indigencia asociada al nivel económico-social, debido a la insuficiencia de ingresos para cubrir la canasta básica alimentaria; afecta con mayor intensidad a niños y adolescentes.
El conurbano bonaerense vuelve a ser el sector más golpeado: la indigencia alcanza el 12%, cuando hace dos años apenas superaba el 8%, en el otro extremo se encuentra la Ciudad de Buenos Aires, donde la indigencia es del 2,4%. Sin embargo, casi que se duplicó en un año, ya que en el 2018 era de 1,3%.
Estos graves indicadores se presentan a pesar de que 3 de cada 10 hogares percibió este año algún tipo de programa social, el informe indicó que “En un contexto de continuo deterioro de las condiciones económicas, se registra un incremento de hogares pobres cubiertos por políticas asistenciales, en comparación a 2018”.
La UCA señala que si se mantienen las políticas recesivas aumentará el desempleo y la precariedad laboral dando como resultado mayor desigualdad estructural afectando el mercado laboral con efecto directo en la pobreza.
Teniendo en cuenta que se avecina un cambio de gobierno, la universidad afirma que se necesitarán además de cambios estructurales, políticas públicas más redistributivas buscando el desarrollo del sector informal y del mercado interno.