Es decir, un kilo de carga en una nave argentina sale mucho más caro que embarcar el mismo kilo en naves bolivianas o paraguayas que hacen el mismo recorrido. Según trascendió, Argentina estaría perdiendo una cifra cercana a los 3000 millones de dólares anuales en concepto de fletes en la Hidrovía.
Otro tópico reclamado fue el de las provicncias productoras que no son parte del Consejo. Cuando el Ministerio de Transporte de la Nación dispuso la creación del mismo en 2020, los productores de la zona más productiva a nivel agropecuario (el centro, la región del litoral y buena parte del norte) esperaban ser consultados a la hora de decidir los destinos de uno de los sistemas de transporte que permiten la extracción de alrededor del 80% de la producción hacia el exterior.
Sin embargo, una gran parte de ellos se llevaron una sorpresa cuando vieron que el Consejo estaría conformado solo por las provincias portuarias (Buenos Aires, Santa Fe, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Corrientes y Misiones), además de algunas instituciones académicas y bolsas de comercio. Naturalmente, quienes han impulsado el desarrollo de esa red troncal de transporte a lo largo de los años, pagando los altos peajes en dólares que el consorcio impuso desde su privatización en 1995, han sido dichos productores.
Con la llegada del fin de la concesión mencionada, la apertura del juego era algo realmente esperado en medio de la tensión entre la Casa Rosada y el campo. Pero esa “apertura” no llegó aún, en una medida que busca federalizar la toma de decisiones, aunque parece terminar centrando todo en el puerto. Para ejemplificar la exclusión de la medida, se puede mencionar el caso de la provincia de Córdoba.
La misma produce un tercio de los granos que genera el país, batiendo récords en maní y siendo la 6ta jurisdicción mundial en producción de maíz (uno de los mayores volúmenes de carga que transitan las aguas de la Hidrovía Paraná-Paraguay), y aún así no tiene representación en el Consejo creado por disposición del Ministerio dirigido por Mario Meoni. La competitividad de la producción cordobesa depende en gran parte del método de transporte.
El balance comercial solo es rentable cuando el transporte no se convierte en pérdida para un productor cordobés (ya que transportar termina demandando más dinero del que ingresa por vender).La dificultad de producir lejos del puerto es un estigma histórico para la provincia y que nunca pudo ser resuelto.
A más de 400 kilómetros del puerto rosarino y 700 del puerto porteño, a Córdoba se le hace cuesta arriba producir, y la Hidrovía se presentó como una solución a esa falta de competitividad. En 2018, bajo la gestión de Mauricio Macri, se barajó la posibilidad de que la provincia tuviera su propio canal de navegación artificial e incluso se llegó a recibir un estudio de ingenieros holandeses que ofrecieron dar el puntapié inicial, aunque ello no prosperó por la magnitud de la obra.
Sin embargo, la provincia sigue pujando y hoy es la tercera en cantidad de exportaciones. Si bien su ubicación geográfica es ventajosa para las vías terrestres, el peso y la cantidad de las cargas (además de la demanda exterior) hacen que cargar camiones sea más caro que hacerlo en barcos.
Consciente de ello y en una postura de defensa al campo (por la cual criticó al Gobierno nacional), el gobierno de Juan Schiaretti solicitó participación en el Consejo, aunque por ahora sin éxito. Es así que la reunión realizada en la mañana de hoy (la primera del Consejo a pocos meses del vencimiento del contrato) para comenzar a diagramar uno de los factores de costo más grande de la producción nacional, encontró a Córdoba y a miles de productores agropecuarios de todo el país lejos de la mesa de decisiones.
De este modo, el 15% de los dólares generados por la exportación a nivel nacional (lo que produjo la provincia cordobesa en el primer trimestre del 2020) se quedan afuera, sin contar lo que aportan las demás provincias que no fueron incluidas.
Quedará por verse si es que se trata de un mero olvido, o realmente es un nuevo paso de factura que terminará por hacer “isla” a una Córdoba rodeada por tierra. Ello no sería una posibilidad descabellada si se tiene en cuenta que el Gobierno provincial se alejó paulatinamente de sus pares peronistas en la Nación, al menos para las cámaras.