Y agrega: "La distorsión se completa con las entregas de esos aportes: actos donde los candidatos -la mayoría sin ningún cargo formal- tienen un protagonismo excluyente, con discursos que desde la órbita estatal invitan sin pudor a votar por “la boleta verde”."
Y si bien el nivel de ejecución del primer bimestre siempre muestra subejecución, por la lentitud ya habitual del inicio de los tramites en la administración pública, además del receso de enero, ello no se evidencia esta vez porque las partidas registran un alto "compromiso" -montos afectados para sus posteriores pagos- y esa reacción se explica por el proceso electoral.
Cuatro partidas concentran los aportes de todo el Estado, con el Poder Ejecutivo como principal responsable de las erogaciones.
Salvo becas, las partidas de "ayudas sociales a personas", de "transferencias a entidades culturales o sociales" o a "cooperativas" registran un fuerte movimiento de los recursos públicos.
Las becas todavía no se liquidaron en el 2019, pues su ejecución sólo llega a los 217 mil pesos frente a los 16 millones del 2018. Su promedio bimestral supera los 7 millones.
En cambio, según el mismo medio, las otras tres totalizaron algo más de 126 millones en los dos primeros meses, según los registros de la Contaduría General.
Esas mismas partidas sumaron 28,1 millones en enero y febrero del 2018.
En resumen, aquellas cuatro partidas acumularon 44 millones el año pasado, frente a 126,6 millones de igual período del actual ejercicio.
De esta manera, estos aportes casi se triplicaron, a pesar de la presente subejecución de las becas.
Otro dato: ese desembolso general creció en el 63% en relación a la media bimestral del 2018.
Y ello siendo que los registros oficiales todavía no contabilizan el gasto correspondiente a marzo, cuando más se acentuó la puesta disposición de Juntos de todo el aparato del Estado.