Lo que en el sapagismo tampoco dicen ni dirán jamás es si en octubre ellos van a contribuir a la fuga de votos hacia otras fuerzas políticas. Pero se sabe que en el MPN históricamente el mayor temor después de cada interna es que el perdedor ponga los huevos en otra canasta. Ocurrió con Felipe Sapag, con Sobisch y puede ocurrir con Sapag. De hecho, que Pereyra siga tirando piedras al tejado del gobierno no contribuye a lo contrario.
En todo caso es de prever que este Sapag, limado como ha sido por Pereyra, le pague con la misma moneda. Eso aunque más no sea por autodefensa, porque si Pereyra hace en octubre una performance como la del domingo, será candidato puesto para el 2015 y Sapag no sólo tendrá que archivar la re-re sino que se las verá en figurillas para imponer un delfín.
¿Qué pasa en la oposición? Si se da por sentado que en octubre el MPN se llevará dos senadores, entre los opositores el horizonte es el de una disputa cerrada entre varias fuerzas por el tercero.
Todo indica que el domingo fue más fuerte el voto anti-K que el K. Pero en octubre ese voto estará dividido entre NCN, la lista de Benítez y Libres del Sur, el peronismo no K y la izquierda.
El Frente para la Victoria, en cambio, será la única lista K. Pero su performance del domingo no fue buena y, de cara a octubre, no parece tener otro pozo donde abrevar que no sea el del MPN sapagista.
Las elecciones de mitad de mandato suelen ser adversas para los gobiernos nacionales como provinciales, pero eso no quiere decir que no puedan remontar en las que se eligen presidentes y gobernadores, donde la gente vota diferente. El problema es que tanto Cristina como Sapag están imposibilitados de repetir y hasta ahora tampoco cuentan con herederos firmes."