Por su parte, Aurelio Narvaja, director de la editorial Colihue, que tiene en su catálogo el comic cuestionado, y miembro del colectivo cristinista Carta Abierta, explicó que se trata de material destinado a una biblioteca para estudiantes de los últimos años del secundario.
En declaraciones a radio Latina, Narvaja cuestionó al docente que presentó la denuncia y se defendió de las sospechas vinculadas a que Colihue fue la editorial más beneficiada en la licitación de compra de libros por parte Educación.
En tanto, el ministerio aseguró que la colección enviada a las escuelas, sin especificar sobre el comic en cuestión, "ha sido pensada para acercar a los alumnos del ciclo básico y del ciclo orientado de la Escuela Secundaria múltiples lecturas de los géneros tradicionales y de los nuevos géneros –tales como la historieta, la novela gráfica y el libro-álbum– que involucran lenguajes y formatos poco explorados hasta hoy en la escuela y, muchas veces, lejanos en apariencia al mundo adulto”.
El comunicado también apunta a que serán los docentes los que determinen o no su uso. “Será tarea del profesor o el bibliotecario contextualizar las obras en el tiempo y espacio en el cual han sido concebidas, para acortar la distancia entre la obra y sus posibles lectores”, dice.
Por su parte, Diario Uno señala que desde el área de Prensa de Educación habían interpretado anteriormente que “hay provincias que no están preparadas para estos contenidos”.