Alejarse del calor presidencial significaría el ostracismo, pero a la vez, mantenerse allí es poner en un riesgo muy alto las posibilidades electorales. Mucho más de lo que ya están. Ambas cosas, además, provocarían inmediatamente tener que archivar para siempre “el sueño”, “su sueño”.
[ pagebreak ]
Ese sueño de Urribarri, es también el de muchos y el único motivo, no hay otro, por el cual el delegado aún puede mantener expectante y a su lado a un buen número de militantes que piensan que, por esas cosas del destino, ese sueño pueda hacerse realidad.
Pero ese entusiasmo hace que algunos exaltados comiencen a expresar cosas con cierta sinceridad, como aquella del inicio: “…por el Pato y por nadie más”. Pero sin embargo la franqueza de esa expresión, si llegara a oídos de la presidente podría terminar siendo mortal para “el Pato”.
Urribarri, que se vio en la obligación de colocarse en la boleta como candidato a senador suplente y testimonial (caso único), para avalar los candidatos de la presidente y que ella lo siga sosteniendo, está comenzando a dar señales muy preocupantes de cómo dejará la provincia si él sigue convencido que lo del “sueño” pueda ser realidad.
“A nosotros no nos interesa enfocarnos en la gestión de Urribarri por varios motivos: Primero porque los entrerrianos tienen muy en claro que su gestión ha sido una permanente mentira, por lo que no hace falta remarcarlo; segundo, porque lo que debemos subrayar es que en esta elección lo que están en juego son otras cosas, como por ejemplo defender verdaderamente los intereses de nuestra provincia en el congreso nacional o para dar garantías de que no habrá posibilidades de una reforma constitucional que permita la re reelección para nadie. La gestión de Urribarri ha sido tan deplorable que lo único que quedará de ella serán los carteles de todas las obras prometidas y millones de pesos de deuda que deberemos afrontar los entrerrianos a partir del 2015. Por todo eso, hoy en Entre Ríos, hagan lo que hagan desde el gobierno, siete de cada diez entrerrianos ya saben a quienes no votarán en las próximas elecciones” le comentaba hoy un dirigente radical a este cronista.
Las permanentes marchas atrás que el delegado se ha visto obligado a realizar en los últimos días van comprometiendo el futuro de la provincia debido a que son todas medidas destinadas a estirar los tiempos, pero no a lograr una solución definitiva a los serios problemas que se van sucediendo, lo que hace que día a día las preocupaciones de la tropa, aunque se traten de disimular, vayan generando reacciones por las cuales todos intentan salvar el pellejo.
Otro problema que inquieta es que acá los resultados de las elecciones se definen en Paraná y por eso desde el FPV miran muy preocupados la gestión de la intendenta Blanca Osuna, pero a ella no le pueden decir absolutamente nada porque conocen muy bien que su relación con la presidente es muy importante, incluso mucho más que con Urribarri.
A todo eso hay que sumarle datos de corrupción que comienzan a asomar con mayor reiteración, un dudoso patrimonio que el delegado deberá encontrar la forma de seguir escondiendo; temas que sumados a la inflación, a la escasez de productos de la canasta básica, a la inseguridad que sigue en aumento, a las muertes que se siguen sumando por accidentes en rutas en pésimo estado a pesar de los millones de pesos que dicen que se han gastado en infraestructura vial, lo único que pueden traerle al delegado son más dolores de cabeza.
Pero él sigue tan aferrado a “su sueño” que cree que todo eso no ocurre en su provincia y por eso quizás fue a ayudar a Scioli a Buenos Aires.