“Sinceramente, ha sido muy difícil mirar a los clientes, sobre todo, los que ya habían reservado una parte del viaje, porque quien pagó el 20% de contado de un paquete al exterior y pensaba cancelar el 80% el próximo mes con tarjeta, deberá destinar finalmente otro precio. La tarifa no se puede congelar más allá de que la persona haya dejado una seña y entonces, entra en juego el compromiso que la agencia había asumido con su cliente”, sintetizó Sergio Cornejo, de la empresa de viajes ISC.
La mirada en el sector local es muy negativa. “Esto es un palo para toda la actividad y la pérdida de puestos de trabajo va a ser irremediable, porque es prácticamente imposible derivar la demanda al turismo interno”, dijo Eduardo Andía, de la agencia Sepean.
Por su parte, el titular de la Asociación de Agencias de Viajes, Sergio Sánchez, opinó: “Nadie la tiene clara. Estos dos días (por el martes y el miércoles en que comenzaron a aplicarse los cambios) las consultas han sido muchas, también de los agentes de viajes. Algunos empresarios suspendieron la aplicación y no están vendiendo paquetes hasta que no quede claro cómo funciona, mediante qué formulario se debe rendir el recargo y cómo ese importe será deducido de los impuestos a los clientes”.