El gobernador (...) está preocupado por la variación económico-política que presagia en Río Negro el cierre al ingreso de animales, proyectando una suba en los precios de la carne y la desaceleración de la actividad frigorífica. Igualmente, no habrá ningún gesto de rechazo de su parte a la Nación. Tampoco lo haría porque esa resolución proviene de dos allegados: el ministro Norberto Yauhar y Lebed. Aquél logró instalar un hombre suyo en el equipo rionegrino: al secretario de Pesca, Gustavo Contreras. Poco se sabe de su política y su accionar. La economía pesquera pasa tan inadvertida que no mereció mención en el extenso discurso parlamentario.
Esta orfandad económica se contrasta con la alteración que sí pronostica la irrupción de la Nación con su resolución ganadera. En tanto, Río Negro sufrirá trastornos en sus planes petroleros, con la deserción de Hidrocarburos de Jorge Borrelli. No se logró finalmente superar la diferencia laboral y se va de la secretaría. Llega un exfuncionario neuquino, Guillermo Gesualdo, aunque su real salvoconducto corresponde a sus antecedentes en el directorio en OPS, una firma valletana de servicios petroleros que tiene trato con el mandatario.
¿Inoportuno levantamiento sanitario? Se piensa y se calla. ¿Qué pasará si esa medida centralista tiene una rápida y fuerte derivación en los costos cárnicos y laborales? Hay pavor oficialista con esa repercusión en Viedma, a dos semanas de la elección municipal.
Ese marco electoral conforma el presente desvelo del Frente para la Victoria. Sus encuestas –Eco Consultora o Ricardo Vignoni– otorgarían una desventaja redimible. El intendente interino José Luis Foulkes conserva una diferencia de seis a dos puntos frente a Mario Sabbatella. El radical todavía no dispone de sus sondeos. En el justicialismo se confía en que las buenas imágenes –según sus registros– de la presidenta y Pichetto en la capital, por encima del 50%, empujen más a su candidato. Eso explica que Sabbatella hiciera campaña esta semana desde los despachos de Casa Rosada, y agotan las gestiones para confirmar la visita de la primera mandataria a Viedma, encuadrada en la inauguración de la sede de la UNRN.
También Weretilneck se sumergió en la campaña viedmense. Lo hace con su directo monitoreo de las obras demoradas y la neutralización de los conflictos. Ordenó a Salud que acuerde y, sin más, abone las guardias con irregularidades, situación que sostenía protestas en el hospital Zatti. Esa coyuntura permite un nuevo desgajo al proceso de revisión laboral, puntualmente en Salud. No es casual que Weretilneck nada expresara el viernes del desajuste de esos pagos, del cual sí se ocupó largamente el año pasado. Entonces, se sorprendió que en noviembre del 2011 se habían gastado 16 millones y su administración casi llegó a los 18 millones en diciembre último (se bajó, con controles, en casi 1,2 millón en enero). Hay, por ahora, abandono, incluso de aquella anunciada concentración de las liquidaciones de sueldos, que continúan diseminadas por los ministerios. (...)".