El "Caso María Soledad" de Alperovich

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Tal como en el caso María Soledad Morales, en el asesinato de Paulina Lebbos existe una trama de terrible impunidad, donde altos funcionarios policiales y de ministerios pertenecientes a la administración Alperovich han hecho lo que sea para encubrir el crimen, donde su padre, Alberto Lebbos denuncia que hay implicados “hijos del poder”, tal como en el caso de la joven catamarqueña.
Se cumplieron 7 años del crimen de Paulina Lebbos, donde fue asesinada brutalmente a la salida de un boliche.
A pesar del tiempo transcurrido ha intentado denunciar el caso incluso a nivel nacional, aun no hay ningún indicio o resolución al respecto.
La muerte de Paulina llevó a cuestionar y a llenar de criticas a la figura de Alperovich, gobernador de Tucumán, que en una situación bastante extraordinaria, en el año 2006 declaró saber quien era el asesino de la joven de 23 años, pero posteriormente se llamó a silencio. Incluso existió un pedido de juicio político por parte de sectores opositores en la legislatura tucumana (la minoría) que no prosperó.
Años después, el mismo Gobernador eligio el programa de su cuñado Carlos Rojkes, para confundir mas aún con su discurso.
Ocurre que lo que el ejecutivo tucumano declaro estar de acuerdo con la oposición y declaró estar de acuerdo con lo que dice la oposición.
A lo que añadió “Si hay que ir a la Justicia, estoy dispuesto a acompañarlos, debe haber impunidad cero en Tucumán".
Dos hipótesis se manejan con respecto a la muerte de Lebbos: el primero es una muerte accidental por un golpe en la cabeza y que fue estrangulada durante una fiesta en la que participaron "hijos del poder" que luego quisieron deshacerse del cuerpo. Otra habla de una muerte arriba del remis que la trasladó al salir de un remis. De todas maneras, los avances en la causa aún siguen trabadas.
La causa se llenó de sospechas y conjeturas nunca comprobadas, a tal punto que el primer fiscal del caso, Alejandro Noguera, fue apartado luego de que fue fotografiado saliendo de una reunión en la casa de Alperovich.
La indiferencia del Poder Judicial tucumano con la causa de su hija fue tal que, desesperado, ahora Alberto llegó a Buenos Aires para entregarle personalmente una carta a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para que lo ayude. Sin embargo, tal como sucedió al principio con otra madre tucumana, Susana Trimarco, sus pedidos no han sido escuchados.
En el libro el “Zar Tucumano”, los periodistas Nicolás Balinotti y José Sbrocco realizaron una brillante investigación sobre los negociados y la corrupción del gobernador de Tucumán y su esposa Beatriz Rojkes de Alperovich, senadora nacional del Frente para la Victoria.
Alejandro Noguera, fiscal de la V Nominación, estaba al frente de uno de los asesinatos más emblemáticos de la provincia: el de Paulina Alejandra Lebbos.
Paulina murió una trágica noche de verano de 2006 y la Justicia aún no pudo determinar quién fue el responsable. Paulina, además, era hija de Alberto Lebbos, entonces subsecretario de la Juventud de la provincia, quien renunció a su función por la poca predisposición del Gobierno en esclarecer el hecho.
Bernardo Lobo Buggeau, entonces secretario de Derechos Humanos, se solidarizó con él y también abandonó el gabinete de Alperovich. También le costó el cargo a Pablo Baillo, un ex bussista que por entonces se desempeñaba como ministro de Seguridad. Baillo es todavía asesor del gobernador; no está expuesto en la escena central, aunque mantiene su sueldo del Estado.
El crimen de Lebbos tuvo mucha repercusión a nivel nacional y por entonces amenazaba con convertirse en el caso “María Soledad Morales” en su versión tucumana.
Cuando en Tucumán corrían como reguero de pólvora versiones que indicaban que en el asesinato habrían participado los “hijos del poder”, Noguera golpeó asustado las puertas del domicilio del gobernador.
Alperovich y el fiscal orquestaron un operativo de prensa y convocaron a los medios. Al día siguiente, Noguera fue apartado de la investigación. La causa fue derivada al fiscal Carlos Albaca, conocido por ser un experto en archivar expedientes. Actualmente, el crimen de Lebbos se reduce a una pila de papeles amontonados en el desorden de algún despacho de los Tribunales. No hay detenidos por el crimen.
Pero tal vez la señal más clara de que a Alperovich no le gustan los fiscales independientes se dio en diciembre de 2010, desentendiéndose del orden de mérito establecido por los examinadores del CAM.
En aquella oportunidad, el secretario penal del Juzgado V Carlos López se quedó con el primer lugar para liderar la fiscalía de Monteros, una localidad ubicada 50 kilómetros al sur de la capital tucumana.
Sin embargo, el gobernador —dentro de sus potestades— ungió como fiscal a Jorge Ariel Carrasco. Carrasco había salido segundo en el concurso que había realizado el CAM.
Anteriormente, López había sido secretario penal de la Fiscalía Anticorrupción, a cargo por entonces del legislador Esteban Jerez. Esa oficina penal había investigado varias denuncias contra Alperovich.
Alperovich no perdonó a López por haberlo investigado y lo bajó de la fiscalía de Monteros.
El libro fue uno de los más vendidos de la Provincia del norte e incluso estuvo prohibida sus ventas en librerías de Tucumán.