Pero, si nadie sabe desde el oficialismo como enfrentarán todas esas amenazas, aquél supuesto arco opositor conoce mucho menos.
Llegar a las elecciones de ¿octubre? conformando un frente opositor al kirchnerismo gobernante en Entre Ríos, y que atraiga el voto de la ciudadanía, es hoy por hoy un objetivo muy lejano para muchos (demasiados) sectores, que pujan por transformarse en una alternativa. El mayor impedimento es lograr un entendimiento entre tantas partes.
Pero lo que ocurre en Entre Ríos parece resultar un espejo de lo que sucede en otros distritos electorales argentinos: un oficialismo en graves problemas pero una oposición que no consigue la madurez indispensable para convertirse en verdadera alternativa de poder. Entre ambas ausencias, una opinión pública insatisfecha con las alternativas entre las que debe elegir.
Opositores complicados
La Unión Cívica Radical y el Partido Socialista intentarán repetir el acuerdo que vienen planteando, con poco éxito en esta provincia, desde el 2007. En esta oportunidad ese acuerdo ya no cuenta con el consenso que tuvo en ocasiones anteriores de muchos sectores del radicalismo, que plantean que el entendimiento solo fue funcional al socialismo, que ha utilizado sus estructuras para lograr beneficios que nunca hubieran conseguido de otra forma.
Sin duda que los radicales entrerrianos están viendo que, ante el deterioro que viene sufriendo el PJ gobernante, y que suponen se profundizará en los próximos dos años, regresa a escena una eventual oportunidad de volver a ser gobierno. En ese contexto no quieren tener socios que, desde ahora, los condicionen (y podría agregar que no todos los radicales se encuentran satisfechos con la experiencia PS + UCR en Santa Fe como para imitarla nuevamente en Entre Ríos). Pero no hay que exagerar ambiciones. Seguramente todo terminará en una elección interna que dirima de qué forma participarán en 2013.
El resto de la “oposición”, por llamarla de alguna forma, se constituye en su gran mayoría por
> sectores díscolos del peronismo;
> el hasta ahora siempre incipiente Pro;
> partidos vecinales e independientes que provienen de distintas organizaciones y movimientos sociales.
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Todo ese segmento social se encuentra saturado de peronismo.
Allí conviven el Frente Federal Entrerriano, que lidera el ex gobernador Jorge Busti; los partidos de los ex senadores nacionales, Héctor Maya y Augusto Alasino; y todo un arco de peronistas que por acá se denominan "los hijos" y "las viudas” o “los viudos” del ex gobernador Jorge Busti.
Es decir, todos aquellos que crecieron bajo la bendición de quien fue el jefe del PJ entrerriano -el gobernador Sergio Urribarri fue ministro de Busti y elegido por éste como su heredero, de lo cual se seguirá arrepintiendo-, y hoy buscan independizarse del otrora “maestro”.
En ese “mejunje” está metido el Pro, que ante la inexperiencia de sus dirigentes, un día aparece junto a Busti, al otro junto a otros peronistas aún más menguados, como Héctor Maya y Augusto Alasino, y al tercero con algunos de "los hijos" o "los viudos" de Busti.
Para completar, o bien corroborar, el cuadro, ahora apareció el dirigente de la Federación Agraria, Alfredo De Angeli, proponiéndose como candidato a senador nacional, sin decir por qué espacio lo haría (De Angeli) estableció el mes de marzo como el tiempo de su decisión. Y el hormiguero se alborotó más aún, ya que ello trajo aparejada una nueva pelea: ver quién, en definitiva, conseguirá sumarlo.
El Pro y De Angeli, en caso de concretar un acuerdo, resultan, por ahora, la posibilidad de "algo distinto" a lo conocido en Entre Ríos, pero necesitan imperiosamente de una “pata peronista” y el principal problema es que quienes hoy pueden aportar esa “pata”, no garantizan nada distinto a lo ya conocido. En general, eso es un problema con todo el llamado "peronismo disidente" en el país: su escasa o nula capacidad para reinventarse, reorganizar sus ideas y decidirse, en caso de ser gobierno, a ser una fuerza diferente al kirchnerismo.
Hay una llama de esperanza -no hay que ser tan drásticos como para vivir sin ella-, pero habrá que esperar algún tiempo aún para ver si puede abstraerse de esta tragicomedia en que se ha transformado la política entrerriana, y transformarse en una verdadera alternativa. En ese contexto, febrero será un mes decisivo para el gobierno de Urribarri y para todos los entrerrianos.