El ministro de Planificación, Julio de Vido, un poco más temprano, aseguró que el cacerolazo convocado para el jueves próximo en contra del Gobierno será una expresión "antimodélica" y de "rechazo a la política" y llamó al kirchnerismo a encabezar "un frente amplio y tolerante".
De Vido -que formuló declaraciones durante un acto en el Palacio de Hacienda en el que participaron alrededor de 60 intendentes jujeños- reclamó que los dirigentes opositores se "pongan a la cabeza" de esas "expresiones antimodélicas" .
El funcionario sostuvo también que el kirchnerismo debe conducir "un frente amplio y tolerante" para las próximas elecciones, porque "los tiempos por venir son determinantes y no hay candidaturas para 2015 que no se sustenten en un triunfo contundente en 2013".
De Vido criticó la marcha opositora del 8 de noviembre (8N), al señalar que "no tienen conducción política definida porque expresan el rechazo a la política".
"Las ideas se defienden desde la política, con dirigentes que se pongan al frente, para conducir", expresó el funcionario, quien señaló que la manifestación convocada para el jueves "es una expresión antimodélica", cuyos objetivos van en contra "de la asignación universal por hijo y la nacionalización de los fondos de las AFJP" y que buscan, en caso de acceder al poder, "reprivatizar YPF y Aerolíneas Argentinas".
En ese sentido, convocó a la militancia kirchnerista a la "conformación de un movimiento nacional, de un frente" que involucre también a otros sectores, para lo cual pidió "ser amplios y tolerantes".
También el filósofo Ricardo Forster, referente del grupo Carta Abierta, cuestionó la protesta convocada para el próximo jueves, al asegurar que le recuerda el "clima apocalíptico y de disolución nacional de diciembre de 2001, cuando parte de las cacerolas querían que se fueran todos".
"Hay una importante cantidad de argentinos y argentinas que van a ir el 8 de noviembre y que no tienen interés de que los escuchen en el sentido democrático del término", lanzó.
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Cuestionó las "frases rimbombantes" en torno a la convocatoria y ejemplificó: "No a esto, no a lo otro, no a lo del más allá".
"No hay nada más fácil" que recurrir a esas consignas "cuando no se tiene responsabilidad de gobierno", deslizó. Forster mencionó "una cierta visión del prejuicio, de resentimiento y racismo".
"Me llama la atención que los dirigentes políticos opositores tengan que llamarse a silencio y no concurrir a lo que para ellos es un momento clave de lo que suponen que debiera ser una nueva Argentina", alertó el pensador
En tal sentido, remarcó: "Eso me hace retrotraer a ese clima apocalíptico y de disolución nacional que era diciembre de 2001, donde parte de las cacerolas querían que se fueran todos", en referencia a la crisis política, social y económica que terminó con la caída del gobierno del radical Fernando de la Rúa.
Forster aceptó que "en democracia toda manifestación es siempre bienvenida en la medida que esté dentro de los límites del respeto al otro; desde ese lugar, aquel que se sienta a disgusto con políticas del Gobierno nacional en abstracto, en general, en particular, tiene derecho a hacerlo".
Sin embargo, dijo que "no queda muy claro" cuál es el objetivo de la protesta, organizada a través de las redes sociales. Al poner en duda que los participantes de la manifestación tengan interés de ser escuchados "en el sentido democrático del término", el filósofo sostuvo que "escuchar, por ejemplo, sería respetar que en la Argentina por suerte hay democracia, hay elecciones, que hay un gobierno que explicita y desarrolla un proyecto político".
"Y en todo caso -prosiguió- quienes piensen diferente pueden manifestar su desacuerdo, organizarse políticamente, ir a elecciones y plantear otro modelo de la sociedad". "Pero me parece que por debajo, por detrás, en ciertas zonas complejas de la vida social hay otro tipo de discurso: uno escucha comentarios que dan cuenta de una cierta visión del prejuicio, cierto resentimiento, incluso, condimentado con cierto racismo", repitió.
Si bien admitió que "todo político democrático tiene que escuchar" las demandas del pueblo, dijo no creer que "aquellos que se van a manifestar el 8 de noviembre representen la mayoría del país".
"Representan un sector, un sesgo, una mirada, representan el derecho que tienen a expresar sus ideas", concluyó.
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Por su parte, también habló el pensador ligado al kirchnerismo cristinista, Ernesto Laclau, el hombre que cree en el antagonismo como herramienta de acumulación de poder, que afirma que la hegemonía es un concepto muy interesante, y que el populismo es una experiencia muy positiva.
Laclau cree que la reforma constitucional es apropiada, que la reelección presidencial indefinida es muy necesario y que es menester una reforma impositiva que castigue a las empresas "del capital concentrado".
De esta manera, podría decirse que el #8N no solamente es contra Cristina Fernández sino también contra gente como Ernesto Laclau.
Laclau sobre el 8N dijo que la movilización será "la expresión del malestar" de una parte de la Argentina que está dejando de existir y, a la vez, "tal vez el último intento" de una oposición "deshilachada" para ofrecer un discurso alternativo.
Además, en diálogo con Télam, el académico argentino consideró que la protesta del 8/11se sostiene solamente sobre la base del "antigobierno" y adelantó que el 7 de diciembre, cuando culminará el plazo de desinversión dispuesto por la Ley de Medios y ratificado por la Corte Suprema de Justicia, será "un momento de definiciones radicales" para el país.
"El 8N no es una demanda, porque para tener una demanda uno tiene que tener reivindicaciones precisas. El 8N es la expresión del malestar de una Argentina que está muriendo", agregó.
Acerca de si esa protesta va dirigida también a la oposición, Laclau consideró: "Por ahora no hay una sola representación. No hay un `significante vacío`, en mis términos, del discurso opositor. Están tratando de hacerlo poniéndose en contra de una posibilidad de re-reelección u otras opciones, pero todavía no hay un discurso coherente y no sé si va a plasmar".
"El 8N, por eso, va a ser un intento de la oposición, quizás el último, de presentar un discurso alternativo", añadió. Para el politólogo, "la oposición está completamente deshilachada y no logra configurar un discurso propio; y hoy trata de encontrar algún tipo de debate alternativo alrededor del cual consiga estructurar un discurso político".
"En 2008 casi lo consiguió alrededor del problema del campo, pero hoy no veo que haya muchas opciones en ese sentido. El 8N va a ser una movilización sobre la base del antigobierno pero sin metas claras", agregó.
Consultado sobre las vinculaciones del 8N y el 7D aseguró: "Es sólo un intento. El 7 de diciembre va a ser un momento de definiciones radicales para el país. (El Grupo) Clarín dice que no va a pasar nada, pero yo creo que va a pasar todo". Laclau apuntó también que no le extraña la participación en estas protestas de fuerzas de izquierda y socialdemócratas. "En 1945, el Partido Comunista no tenía ideología de derecha y fue la punta de lanza a partir del discurso desde el cual la derecha articuló un frente antiperonista. Siempre lo que denominábamos en nuestra juventud `la izquierda cipaya` ha sido el ladero de los intereses oligárquicos en el país", remarcó.
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En cuanto a la situación del sistema político argentino ante estas protestas, el académico indicó: "Estamos hoy con un problema de fronteras políticas mucho más nítido que en 2010. Con la emergencia de las organizaciones juveniles de distinto tipo, con el surgimiento de Unidos y Organizados, el gobierno está avanzando en la dirección de afirmar un polo popular mucho más fuerte que la que se dio en los primeros años del kirchnerismo".
"La línea general no ha variado -siguió-, pero sí el kirchnerismo está comenzando a articular una fuerza política. Cada vez más". Esto puede verse, consideró, "en lo económico, en la nacionalización de YPF y en el desarrollo de una serie de medidas legislativas que han implicado un corte con el pasado".