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Lamentable uso político del Cromañón neuquino

En Neuquén había una disputa política creciente entre el gobernador Jorge Sapag y el intendente de la capital provincial 'Pechi' Quiroga. La tragedia del supermercado/cooperativa que se derrumbó es utilizada para resolver esa contienda, por ahora favorable a Sapag porque el techo se le cayó a Quiroga. En cualquier caso, es miserable la utilización de las tragedias de los ciudadanos para resolver los entuertos del poder que, además, no le resuelve los problemas a los ciudadanos. Muy interesante la reflexión del corresponsal neuquino del diario Río Negro:

 

por HÉCTOR MAURIÑO
 
NEUQUÉN (Río Negro). La tragedia de la Cooperativa Obrera deja una herida difícil de cerrar. La absurda, injusta, muerte de siete personas, entre ellas dos pequeños, es un dolor muy grande que ha lastimado a toda la sociedad aunque sólo los familiares de las víctimas lo sufran en toda su magnitud. La certeza de que la catástrofe le hubiera podido ocurrir a cualquiera agrega una cuota de incertidumbre a este drama que salpica a todos.
 
El derrumbe de la cooperativa ha desatado también, hay que admitirlo, una tormenta política de proporciones, que involucra por un lado al gobierno municipal y por el otro al provincial. Para el quiroguismo, lo que desencadenó todo fueron las declaraciones de Sapag del lunes en San Martín de los Andes. "Era una tragedia evitable", dijo el gobernador y por si quedara alguna duda de que hablaba de la responsabilidad de la Municipalidad en la vigilancia de la obra agregó: "En San Martín cuando ponés un ladrillo tenés un inspector tocándote el timbre".
 
Ese mismo día, el presidente de la Seccional Primera del MPN, José Oser, le puso nombre al asunto al ordenar a los concejales de su partido que "se abstengan" de participar de reuniones con "los posibles responsables" con el objeto de "evitar futuras inhabilitaciones en un eventual juicio político".
 
Al día siguiente, los concejales de todos los bloques tenían previsto participar de un encuentro con el intendente, cuyo propósito era respaldarlo y cerrar filas respecto de las responsabilidades institucionales. Pero a último momento la oposición desistió y, en cambio, avisó que mandaría una delegación para recoger toda la documentación municipal referida al caso.
 
Fue el dato que faltaba para terminar de desatar la paranoia del quiroguismo. Esa misma tarde, el gabinete municipal llamó a una conferencia de prensa en la que se denunció la existencia de una maniobra para destituir a Quiroga. Con visos de sobreactuación, los funcionarios acusaron al MPN de "contaminar" la investigación con la intención de llevar al intendente a un "juicio político, destituirlo y proscribirlo". También denunciaron que el propietario de la obra, el empresario de la construcción Néstor Guerrero, es un notorio aportante a las campañas del MPN. "Estamos en guerra", resumió un alto funcionario municipal dando cuenta del estado de ánimo que inflamaba al equipo quiroguista.
 
Para la gente de Quiroga la supuesta ofensiva empezó el día siguiente de la catástrofe cuando el intendente, recién llegado de Buenos Aires, llamó al gobernador por teléfono. Sapag estaba por abordar el avión para regresar de Chos Malal y, según los quiroguistas, le prometió al jefe comunal que cuando aterrizara lo llamaría para "ir juntos al lugar del hecho". Pero eso no ocurrió y en su lugar Quiroga pudo ver a Sapag por tevé rodeado de rescatistas y familiares.
 
"Estaba todo organizado. No llegábamos a fin de año y no volvíamos nunca más", sintetizó el alto funcionario de Pechi dando rienda suelta a su exaltación. Tal el clima que reinaba en los ámbitos municipales. Inútil, frente a este escenario, cualquier reflexión que se pudiera aportar acerca de la inconveniencia de sobreactuar el costado político de los hechos en medio de la conmoción ciudadana causada por el duelo.
 
"Ante tanto agravio prefiero mantenerme en silencio por respeto a los familiares", disparó Sapag y la misma prudencia observó en el acto en el que homenajeó a los rescatistas, al negarse a seguir alimentando la polémica. Además, algo habrán hablado las partes y algo más debe haberles dicho el gobernador a los concejales de su partido, porque la sesión del Concejo Deliberante del día siguiente, donde todo el mundo esperaba que corriera sangre, terminó pacíficamente, con un pedido al Ejecutivo para que remita toda la información sobre el tema votado por unanimidad.
 
Como quiera que haya sido, en el gobierno provincial dan una visión de todo lo ocurrido muy distinta de la del municipio. "Quiroga estaba más preocupado por deslindar responsabilidades que por el operativo de rescate de las víctimas", sintetizó, con crudeza, un hombre próximo al gobernador.
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Aseguró que, desde un primer momento, Quiroga trató de encontrar nexos que ataran a la provincia a las responsabilidades. Es por eso que para el sapagismo "fueron ellos los que buscaron politizarlo todo". Para el MPN el problema reside en que Quiroga, "desde que asumió en el 2011, no se comporta como un intendente sino como un virtual gobernador en el 2015. Le importa más hacer política que administrar".
 
Por lo demás, los hombres del gobernador niegan que exista "voluntad destituyente" de su parte y aseguran que Sapag "no necesita una desgracia para ganarle a Pechi". Y en lo que se refiere a las consecuencias de la tragedia advierten que "son los familiares y la Justicia los que tienen ahora la palabra".
 
Se podrían traslucir muchas otras cosas que dicen unos y otros, pero para concluir con los aspectos políticos de la tragedia alcanza con señalar que para Quiroga habrá un antes y un después. El intendente ha pasado de una situación favorable, en la que mantenía la iniciativa, a una muy diferente, en la que ha quedado a la defensiva y se encuentra en posición de dar explicaciones. Esto, más allá de que haya existido ofensiva destituyente del MPN o se haya tratado más bien de una reacción defensiva del quiroguismo ante el brusco cambio de escenario.
 
Para Sapag, en tanto, las cosas también cambiaron. Una catástrofe ha hecho que el principal adversario del MPN de cara al 2015 se vea confrontado a un prematuro desgaste. Eso, aunque sea cierto que no tiene voluntad destituyente, trae agua para su molino.
 
Pero, visto desde la gente, todo esto no hace sino reforzar el rechazo por la clase política, a la que visualiza como más interesada en su propio futuro que en administrar como corresponde los resortes públicos que se le han confiado. Eso, al extremo de subordinar el duelo por una tragedia.
 
En realidad, todos deberían aprender de esta desgracia. Ahora se sabe que Neuquén es una ciudad donde hay centenares de miles de metros cuadrados de construcción irregular, según algunos porque la burocracia es tal que resulta más práctico y más barato acudir al municipio una vez que la obra está terminada. Pero a la luz de la experiencia terrible de la Cooperativa Obrera el hombre común debería reflexionar sobre su propia práctica. Y las autoridades, sobre el papel que están obligadas a ejercer desde el Estado. Para que no vuelva a suceder.

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