- Ruta provincial 18: precaución al aproximarse al kilómetro 2. Hay bastante agua sobre calzada. El tránsito está restringido cada quince minutos, por mano.
- Autopista Rosario-Santa Fe: piquete a la altura del kilómetro 0. Los automovilstas que viajen hacie el norte deben tomar por ruta 9 o la autopista a Córdoba para empalmar la ruta A012, en Roldán, y para volver a la autopita a Santa Fe a la altura del kilómetro 14. La otra opción puede ser tomar Circunvalacón, ruta nacional 34 hasta la 34 S y luego se sale a la autovía a Santa Fe.
- Ruta nacional 11: el tramo sur se recomienda no utilizarlo. Hay piquetes en el kilómetro 320 y 322, tres grupos de vecinos autoconvocados se ubican cada doscientos metros para bloquear el acceso a calles internas de las localidades entre Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez. Gendarmería coordina desvíos por calles internas de cada localidad. En el kilómetros 333, está interrumpido por el desborde del arroyo San Lorenzo. En el 335 hay peligro de derrumbe de un puente y el tránsito está cortada. El tránsito se desvía dos kilómetros al sur y dos hacia el norte.
Los cortes y piquetes, que comenzaron ayer por la tarde, son en reclamo de asistencia luego del temporal que azotó la región el domingo pasado. Piden comida, que saque en el agua, y entre otros, chapas nuevas para reponer en las casillas.
Según el sitio 'Rosario3', anoche Capitán Bermúdez quedó aislada por los piquetes.
Martín, un comerciante que habló con 'Radio 2', dijo que anoche no se podía entrar ni salir de esa localidad. Y que se quedó en su negocio ante rumores de saqueos que, en realidad, nunca existieron.
En efecto, se generó tal psicosis social, según entienden en la zona, que la gente comenzó a llamar a los medios denunciando saqueos que no pudieron confirmarse.
Ocurrieron, sin embargo, varios delitos en plena hora pico cuando los autos, en plena congestión, comenzaron a desviarse por las calles secundarias, y sufrieron, golpes, rotura de vidrios y hasta robos, provocados por gente que salía de las villas miseria de los alrededores. Una práctica que se sufre también en Buenos Aires, cuando se generan cortes en algunas autopistas y no hay presencia policial.
Hubo allí, en efecto, una notoria ausencia policial.
El hecho sucede pues en medio de una doble crisis política que agobia a la provincia. Por un lado, nunca se realizaron las obras prometidas por los socialistas que eviten este tipo de problemas en las zonas más complicadas.
Por otro, la crisis en materia de seguridad está haciendo estragos con el Gobierno. En efecto, llegaron, al punto, esta vez de denunciar un complot para provocar la "agitación social" en el cordón industrial. Una práctica bastante usual de los kirchneristas, cuando no saben "hacia dónde correr" (...y pocas veces lo saben).
En ese sentido, el intendente de Capitán Bermúdez, Mario Montisanti, admitió que hubo tensión en su ciudad y denunció el accionar de "agitadores políticos" que buscan que la cosa se desmadre.
"La ciudad es un caos motivado por los cortes muy dirigidos", y consideró interesados los rumores sobre "desmanes" que "no ocurrieron". En ese sentido, dijo que se trabajó para "prevenir y evitar enfrentamientos entre vecinos" que alientan los "agitadores políticos".
Además, dijo que los piquetes complican el ingreso de la ayuda a las zonas que la necesitan.
En las localidades del cordón las protestas eran básicamente por el corte de suministro eléctrico y también se pedía asistencia social.
Y se sumaba un problema extra: el corte en la ruta 11 en el puente ente San Lorenzo y Puerto San Martín, no por protestas sociales sino por el desborde del arroyo.
# La crisis policial
La situación de la Policía provincial es compleja, y amenaza con llevarse puesto a todo el sistema político.
Ocurre tras la detención del jefe de policía, Hugo Tognoli, por quedar vinculado al narcotráfico, tras conocerse una investigación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que lo vinculó al narcotraficante Carlos Ascaini, y que convulsionó al sistema político santafesino.
Los cambios que hizo el gobernador Antonio Bonfatti no hicieron más que enrarecer el clima. A Tognoli lo reemplazó Cristian Solá, quien además de ser subjefe de la policía tenía a cargo la dirección general de Prevención y Control de Adicciones.
Ese cargo ahora quedó para Sergio Gorosito, quien estaba a cargo de la Unidad Regional del departamento de San Martín.
Fue uno de los tantos movimientos de piezas que anunció el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, acompañado por el vicegobernador Jorge Henn, de la UCR; y el titular de la cartera de Gobierno y Reforma del Estado, Rubén Galassi.
El principal fue la salida de la secretaría de Seguridad de Marcos Escajadillo Grosso, mano derecha de Binner. Pero no se fue a su casa: ocupará la flamante secretaría de Protección Civil a cargo del Ministerio de Gobierno y Reforma del Estado. O sea, fuera de Seguridad, pero cerca de Bonfatti.
El secretario de Seguridad será Matías Drivet, quien venía desempeñándose el secretario de Control.
"Será un aporte importante para los tiempos de transformación que se necesitan de ahora en más en el marco de una Secretaría tan vinculada a la fuerza policial", celebró Lamberto.
A través de un pedido de interpelación, desde el PJ intentarán que Bonfatti se muestre como un culpable político por fuera de Tognoli, quien permanece detenido en la sede de la policía aeroportuaria de Rosario.
El socialismo, en cambio intentará mostrar que lavó la ropa con los enroques del Gabinete de Seguridad.
El diputado nacional, Juan Carlos Zabalaza, se refirió a la situación que atraviesa el gobierno provincial tras los problemas con la policía. En diálogo 'Cablehogar' dijo que "de esta crisis se sale para adelante" y acusó al gobierno nacional de apuntar contra la gestión santafesina.
"Creo que hay alguna voluntad por algún lado de no ayudar a que el gobierno de la provincia de Santa fe funcione con normalidad y desarrolle sus políticas", dijo a modo de explicación de algunas de las situaciones por las que atraviesa la gestión de Antonio Bonfatti.
Y fue más a fondo al señalar directamente a la presidenta Cristina Fernández. "Creo que hay una preocupación del gobierno nacional que apunta también a figuras como la de Hermes Binner y se usa un discurso como que 'el gobernador actual lleva la pesada carga del gobierno de Binner' creo que es poco feliz".
Y recordó que el año pasado tuvo que "lidiar bastante con algunos planteos que venía por el lado de la inseguridad pero que se usaban políticamente".
A modo de ejemplo dijo que el Partido Socialista cuando fue la protesta de gendarmes y prefectos asistió a firmar un compromiso por la institucionalidad "porque creemos que las fuerzas de seguridad -independientemente de los reclamos- no puede romper la cadena de mandos".
Así las cosas, en medio del desorden por el reclamo de los inundados, sin presencia policial y con un caos político más que importante en materia de seguridad, la psicosis social se vive a pleno.