"Las estadísticas oficiales detallan que en los primeros 4 meses del año los gastos totales generados por la administración pública rionegrina alcanzaron los $ 2.141 millones. La cifra refleja un crecimiento del orden del 32% en relación con el cierre consolidado en el mismo período del año anterior.
Las erogaciones corrientes, que son las relacionadas con el funcionamiento del Estado, alcanzaron los $ 1.983 millones, valor un 35% superior si se lo compara con el cierre de los primeros 4 meses del 2011.
Cualquier variable presupuestaria relacionada con el gasto que se quiera considerar para este año muestra un crecimiento sostenido, algo que no estaba en los planes de muchos luego de los importantes anuncios realizados en diciembre pasado por el (entonces) gobernador Carlos Soria. (...)".
El ya fallecido 'Gringo' Soria había llegado con un plan ambicioso bajo el brazo, que tenía como eje su carisma personal y su decisión política: así como él impuso a la Legislatura provincial la explotación de recursos mineros, había prometido un Estado menos costoso, ingresos extraordinarios por las prórrogas de las áreas hidrocarburíferas y una baja en la morosidad impositiva.
En diciembre de 2011, Soria insistió en sanear las finanzas provinciales pero luego lo mató su mujer, asumió su N°2, Alberto Weretilneck, que ni siquiera pertenece al PJ sino que era un aliado que venía del Frepaso que se integró al kirchnerismo no peronista, y existe la impresión que Río Negro perdió el rumbo.
El recorte del Río Negro sigue así:
"(...) Esta semana, con los informes de ejecución presupuestaria en su escritorio, el gobernador Weretilneck intentó dar una nueva señal de confianza mostrando que el "norte" de la administración provincial no cambió: se comprometió a realizar este año un ajuste del 15% en el gasto.
Las proyecciones para fines del 2012, computando como base el cierre del primer cuatrimestre, arrojan que los gastos totales de la provincia (corrientes más capital) alcanzarán los 7.300 millones de pesos. Una simple cuenta lleva a concluir que la promesa de disminuir las erogaciones presupuestarias en un 15% se traduce, en los dos cuatrimestres que quedan para finalizar el año, en una contención del gasto cercana a los 1.100 millones de pesos. Con buenos reflejos políticos, tras los dichos del gobernador algunos de sus asesores aseguraron que difícilmente los salarios puedan ingresar en esta poda presupuestaria.
Frente a este escenario, ¿es posible hacer un recorte presupuestario de esta magnitud sin tocar la masa salarial? Analicemos los números oficiales.
En principio, a grandes rasgos hay que decir que la partida de gastos se divide en dos partes bien diferenciadas:
• Las erogaciones de capital, donde se encuentra, entre otros, la ejecución de las obras públicas. Este rubro representa el 7% del gasto total a realizar por la provincia en el 2012.
• Las erogaciones corrientes, que concentran la masa salarial, transferencias y funcionamiento, entre otros y representan el 93% del gasto total a ejecutar por la provincia.
Algunos gobiernos tienen una proporción de las partidas de capital para ajustar su presupuesto. Cuando las cuentas fiscales se encuentran desequilibradas, lo primero que se recorta son estas transferencias ya que las erogaciones corrientes son mucho más inflexibles a una baja en el gasto; por ejemplo, postergar la ejecución de una obra pública tiene un costo político mucho menor que tomar la decisión de reducir salarios.
[ pagebreak ]
Según las proyecciones oficiales, el gasto de capital a ejecutar por Río Negro –tomando como referencia el cierre del 1er. cuatrimestre– se ubicará en torno a los $ 500 millones para todo el 2012. Hacia la obra pública, que es una partida tradicionalmente susceptible a los recortes presupuestarios, se destinará una parte importante de estos fondos durante el año.
Pero el gobierno rionegrino ni siquiera puede contar con este dinero ya que llega, en un alto porcentaje, del gobierno nacional y tiene asignación específica, es decir que no puede ser reorientado hacia otro destino presupuestario.
Años atrás, cuando el federalismo era parte importante del proyecto institucional del país, las provincias contaban con recursos propios para ejecutar su obra pública y, por ende, el recorte de estas partidas les permitía, transitoriamente, recomponer sus cuentas fiscales. Hoy, sin autonomía, a las provincias se les ha quitado esta herramienta presupuestaria fundamental para compensar sus números.
En definitiva, de la partida de gasto de capital el gobierno rionegrino podría recortar no más de $ 100 millones de pesos destinados para todo el año, una cifra lejana de los $ 1.100 millones prometidos.
Siguiendo este razonamiento, la única salida que tiene el gobernador para concretar su anunciado ajuste es recortar gastos en la estructura corriente del presupuesto.
Al analizar estas erogaciones, se observa que la masa salarial se lleva casi el 70% mientras que el resto se distribuye en gastos de funcionamiento y transferencias (en una alta proporción a los municipios).
Todo indica, entonces, que no hay posibilidades ciertas de recomponer la estructura fiscal de la provincia, ajustando $ 1.100 millones, sin tocar la partida de masa salarial, que hoy no sólo concentra una parte importante del gasto sino que también es la que lleva la inercia más preocupante en relación con el crecimiento que vienen registrando las distintas variables presupuestarias."