Poroteo
La salida de Máximo Kirchner marcó una pauta hacia adentro del camporismo. El hijo de la vicepresidenta no estaba de acuerdo con el entendimiento con el FMI y sentía que desde su cargo como jefe de los diputados a quienes debe convencer de acompañar o no las iniciativas de su espacio, no podía cumplir esa misión. Pero esa conducta también le sirve a quienes tampoco digieren el acuerdo con el Fondo y así ven justificado su rechazo o abstención. Se trataría de una veintena de legisladores vinculados a La Cámpora o al ultrakirchnerismo quienes no votarían a favor.
Entonces, de los 118 diputados que hoy tiene el Frente de Todos, se estima que 90 voten a favor del acuerdo con el FMI y más de 20 lo rechacen, se abstengan o se ausenten. Entre esa veintena hay 16 camporistas, del resto se suele nombrar a Federico Fagioli, Natalia Caracho, Itai Hagman, Cecilia Moreau y su padre Leopoldo Moreau, Hugo Yasky, Juan Carlos Alderete y Verónica Caliva.
El desafío en el Gobierno nacional es no mostrar más fisuras entre la Casa Rosada y el sector que responde a los Kirchner, una grieta hacia adentro del oficialismo que la oposición aprovecha para desgastar al FdT y de paso para desviar su responsabilidad en el endeudamiento durante la gestión presidencial de Cambiemos.
Más allá del uso político, en Juntos por el Cambio habría un apoyo mayoritario al acuerdo, que sobraría para aprobar el entendimiento.
La UCR ya hizo evidente su intención de acompañar a través de dirigentes importantes como Gerardo Morales. También la Coalición Cívica y los ‘moderados’ del PRO.
En el Senado
En la Cámara alta impera el silencio impuesto por la vicepresidenta Cristina Fernández. Sergio Chodos, elegido en el ministerio de Economía para convencer a los legisladores mientras Martín Guzmán estaba de viaje, se reunió días atrás con el jefe del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Senadores, José Mayans para brindarle detalles del principio de acuerdo con el FMI.
Allí, a diferencia de Diputados, tienen mayor peso los gobernadores, sobre quienes pesará el ajuste que implicará el acuerdo, donde el punto principal es la reducción del déficit fiscal y ya se sabe que habrá un fuerte recorte en los subsidios que redundará en subas de tarifas.
El senador del FdT por Entre Ríos, Edgardo Kueider, anticipó que votará a favor y que trabaja en el armado de un "sub-bloque" interno para tratar "los temas que le importan a la gente", lo que se interpretó como un mensaje de apoyo al Presidente Alberto Fernández.
También expuso los costos del acuerdo: "el costo de acordar con el Fondo existe, pagar va a tener un impacto en la economía, pero no acordar es un default. Mi pregunta es, si acordar con el fondo tiene un costo x en pesos, ¿cuál es el costo del no acuerdo? Nadie habla de eso. En términos sociales, políticos. Significa dólar que se dispara, devaluación de la moneda, inflación, perdida del salario de los trabajadores que ya les cuesta mucho cada mes, desocupación, miseria, inseguridad, hambre. Mayor impacto en la salud pública por más desocupación. Mayor atención social que también es plata. El costo del no acuerdo es muchísimo mayor".
Además, anticipó que ya trabaja en un grupo de al menos 9 senadores, entre los cuales hay algunos que no son del bloque oficialista para discutir internamente la agenda legislativa con otra perspectiva, pero no los nombró.
Por su parte, la senadora salteña por el oficialismo Nora Jiménez reveló: "esta deuda es ilegítima, como legisladora no voy a asumir su legitimidad”, y agregó que el acuerdo aparece como una negociación global debido a que los montos y plazos asumidos durante el Gobierno de Macri "son imposibles de cumplir".