Esa acción, que habría sido motorizada por la Vicepresidente tuvo por objetivo forzar las dimisiones de los funcionarios que son blancos de críticas por parte de ese sector, como el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y, principalmente, el ministro de Economía, Martín Guzmán.
Sin embargo, ante la resistencia del Presidente, la Vice retrocedió en juego de pinzas y le aseguró a Guzmán -según dejaron trascender- que no buscaba su paso al costado.
"Nosotros tenemos que dar respuestas honrando el compromiso asumido en diciembre de 2019, de cara a la sociedad. No es este el tiempo de plantear disputas que nos desvíen de ese camino", manifestó Fernández, casi un pedido a la Vicepresidente.
Fernández agradeció además "el apoyo de gobernadores, de intendentes, de dirigentes del movimiento obrero y de la ciudadanía en estas horas" y valoró "el gesto de las organizaciones sociales y de todos los que me manifestaron su afecto impulsando una movilización en mi apoyo", marcha que fue suspendida a su pedido.
El Presidente, por otro lado, buscó poner la disputa contra la oposición. "Hay dos modelos de país en pugna que se debaten en estas elecciones: el que descree del trabajo y la producción y sólo promueve la especulación financiera y el que cree que con una producción pujante recuperaremos la dignidad del trabajo para todos y todas", tuiteó retomando una idea que planteó durante la campaña.
"He oído a mi pueblo. La altisonancia y la prepotencia no anidan en mi. La gestión de gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente. Para eso fui elegido. Lo haré llamando siempre al encuentro entre los argentinos", disparó hacia el final del hilo de tuits, en lo que parece ser el mensaje más claro dirigido a la Vicepresidente.
"Mientras lo haga seguiré garantizando la unidad del Frente de Todos a partir del respeto que nos debemos. Es tiempo de que nuestra única obsesión sea promover la prosperidad de los hombres y mujeres de nuestra Patria", finalizó.