Y agrega que "otra diferencia" será que el Presidente ya no será el único orador -como estaba previsto- sino que será uno "central", "por lo que se descuenta que lo precederán otros dirigentes en el uso de la palabra".
De esa manera, Fernández volverá a asumir un rol protagónico en la campaña bonaerense, más que el de los candidatos, lo que supone un riesgo para él: con Cristina ausente (tal vez envíe un video), será el Presidente la única figura de ese espesor que esté en la foto de cierre del proselitismo en la víspera de lo que podría ser una nueva derrota del oficialismo en el principal distrito electoral, asumiendo así los costos del resultado.
La oportuna operación le evita a la Vice -como ocurrió en 2013- sumarse al cierre de campaña y -se cree- concurrir al búnker del Frente de Todos, en el barrio de Chacarita.
El Presidente, entonces, corre con el riesgo de quedar como el único 'pato de la boda' de una elección que se anticipa perdidosa para el oficialismo, si es que los sondeos de intención de voto no erran (como ya lo han hecho anteriormente).
El jefe de Estado, de todas formas, buscó tras la derrota en las PASO ponerse la campaña bonaerense al hombro con recorridas por distritos del conurbano, en contactos más íntimos -si se quiere- despojados de liturgias y otras particularidades proselitistas.
La provincialización del cierre de campaña en Merlo es el corolario de ese esfuerzo, cuyo resultado -y consecuencias- se verán a partir de la noche del 14/11.