En los tres casos, se encargó de denigrar a la moneda (“es un excremento”), a los precios (“inflación del 15 mil por ciento anual) y a los medios del Estado (“cueva de ñoquis y militantes”).
Lo único que logró fue incentivar el desprecio de la gente por la moneda nacional, los canales y radios oficiales al tiempo que justificó que los formadores de precios armaran un “colchón preventivo” ante la amenaza de una inminente híper. Lo único que logró fue incentivar el desprecio de la gente por la moneda nacional, los canales y radios oficiales al tiempo que justificó que los formadores de precios armaran un “colchón preventivo” ante la amenaza de una inminente híper.
“No hay que escupir para arriba” repite cualquier persona con un mínimo de criterio.
Como se ha dicho tantas veces, “la ficción supera a la realidad” y en Argentina sobran los ejemplos.
En el “Caso Loan Peña” se han aunado, como en un Aleph borgiano, todos los estereotipos negativos:
-justicia incompetente
-policía corrupta a nivel local
-fuerzas de seguridad federales impotentes
-familia disfuncional con miembros sospechados
-exceso de alcohol y conductas inapropiadas
-antecedentes penales entre los protagonistas
-abogados mediáticos que buscan “pescar en río revuelto”.
-políticos miserables que buscan embarrar aún más las “investigaciones”.
Es difícil que, tras un mes completo de “cadena nacional” de los medios nacionales, se mantenga la “omertá” mafiosa entre los posibles responsables de lo sucedido.
¿A qué le tienen tanto miedo?
¿Cree realmente la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, que con una recompensa de menos de 3.000 dólares (cinco millones de pesos) los potenciales denunciantes van a arriesgar su vida para delatar al “poder real” que manda en nuestras fronteras? ¿Cree realmente la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, que con una recompensa de menos de 3.000 dólares (cinco millones de pesos) los potenciales denunciantes van a arriesgar su vida para delatar al “poder real” que manda en nuestras fronteras?