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La increíble historia del Dragón que murió antes de nacer

En 1990, China no era el coloso de la economía global. Y la Argentina tuvo una oportunidad de convertirse en socio estratégico, pero la desaprovechó. Desde entonces, la clase dirigente argentina desperdició oportunidades, lo que demuestra su estrechez de objetivos y su concepción de cabotaje del mundo global.

Brasil, socio estratégico y uno de los referentes político-culturales de la Argentina, triplicó su intercambio comercial con China. A a vez, la Argentina firmó en los últimos 14 años cinco acuerdos con China, que nunca se instrumentaron.

Así, China resulta otra oportunidad perdida de la Argentina porque podría haberse convertido, desde hace 14 años, en el eje de la comercialización de mercaderías de ese origen en Latinoamérica y en un gran proveedor de productos primarios, manufacturas y servicios que precisaba China antes que arribaran los inversores de los países del G-7.

El frenesí por China ahora ocurre porque su economía mantiene un sostenido crecimiento del PBI durante los últimos 15 años, con niveles que han llegado hasta el 10% anual hasta convertirse en el 2do. país del mundo, después de USA, que más contribuye al crecimiento de la economía global, con un 16% del total durante 2003.

Ahora China intenta sumarle a las reformas económicas y sociales, una reforma política que consolide la mutación del país. Jiang Zemin, ex presidente y jefe del Partido Comunista; y Zhu Rongji, ex premier o primer ministro, fueron sustituidos por políticos más jóvenes y con puntos de vista más liberales.

Por ejemplo, Wen Jiabao, el nuevo premier, es un administrador que fue muy cercano a Zhao Ziyang, el primer ministro liberal despedido por simpatizar con los estudiantes de la plaza Tiananmen.

Cinco de los siete miembros del Politburó y más de la mitad de los 200 miembros del Comité Central que se retiraron, fueron sustituidos por líderes con títulos universitarios.

La tercera generación de líderes chinos llegó a la mayoría de edad durante el caos de la Revolución Cultural y luego dirigió dos décadas de reforma económica.

Los líderes de la cuarta generación, que acaban de llegar al poder, pasarán su tiempo consolidando la liberalización económica. Sus sucesores, que gobernarán a partir de 2010 a 2015, serán aún más expertos en economía de mercados.

Es probable, además, que el regreso a China de políticos educados en las universidades de USA fomente la reforma económica, abriendo las puertas a una mayor liberalización política.

En este marco, Wen Jiabao abrió la sesión anual 2004 del Parlamento pidiendo aprobar una serie de reformas constitucionales históricas que incluyen garantías para la propiedad privada y los derechos humanos.

Por 4ta. vez China enmendará su Constitución de 1992. El Partido Comunista decidió modificar el status-quo de la propiedad en octubre de 2003, lo oficializó en diciembre, y al término de una asamblea legislativa de 10 días quedará establecido que la propiedad privada obtenida legalmente es inviolable, una garantía constitucional para los inversores en activos fijos.

La historia del cambio chino comenzó en 1979, cuando Deng Xiaoping popularizó el término xiaokang como la clave de la economía china.

El xiaokang fue definido por el teórico Lu Shuzeng como un concepto que representa una sociedad ideal que proporciona el bien a todos sus ciudadanos, y que fue utilizado primero en el Shijing, un libro clásico de poesía de los siglos X a VI a.C.

En diciembre de 2001 China ingresó en la Organización Mundial del Comercio, comenzó a recibir un enorme flujo de inversiones extranjeras y un año después se convirtió en el país en desarrollo que más inversiones del exterior recibió, un 37% del total. Por año, recibe ya más de US$ 53.000 millones.

China era / es un nicho interesante para la Argentina, que también busca un modelo de crecimiento sustentable. China tiene habitantes para alimentar, y debe bajar el costo del crecimiento acelerado, que se traduce en contaminación ambiental, falta de agua y escasez de medicamentos para sus 80 millones de habitantes que se encuentran bajo el nivel de pobreza.

Los políticos chinos han destacado la necesidad de atender los efectos sociales de la transición económica de su país, antes que promover sólo un crecimiento rápido.

El presidente Hu Jintao, se refirió en múltiples discursos a la desigualdad económica, y el premier Wen Jiabao, subrayó la necesidad de reforzar el consumo interno, no sólo las exportaciones.

Elevar los niveles de vida importa tanto hoy a los jefes de China como le importó a Deng, aunque hoy lograr el xiaokang significa alcanzar un PBI per cápita de US$ 2.000 para 2020 cuando en la década de los ‘70 el concepto se traducía en lograr un PBI per cápita de US$ 800 para 1999.

Brasil se encuentra intentando, en estos días, convertirse en el socio estratégico de China en Latinoamérica, como ya lo es de Japón, otra oportunidad perdida para la Argentina, y hoy con miles de tenedores de bonos públicos argentinos defaulteados que no quieren ni escuchar hablar de las bondades de la pampa húmeda.

El balance del comercio bilateral fue favorable a la Argentina hasta 1991, convirtiéndose en negativo a partir de 1992 y llegando a un déficit máximo durante 1994 de U$S 504 millones.

Pero en 2001 se registró un superávit comercial por US$ 43,9 millones, pero con una baja participación recíproca en el comercio exterior del otro: las exportaciones a China fueron un 4,1% del total, en tanto las importaciones desde China fueron un 5,2% del total importado por la Argentina. En 1990 esos porcentajes habían sido 1,95% y 0,30%, respectivamente.

El comercio global entre la Argentina y China creció en los primeros 9 meses de 2003 un 113% en comparación con similar período de 2002. Así se alcanzó una balanza comercial favorable para la Argentina con exportaciones por US$ 1.900 millones e importaciones por US$ 450 millones.

Del total del intercambio, más del 70% de las exportaciones corresponde a agroalimentos, siendo la soja y sus derivados los ejes de las ventas argentinas, que acentúan un modelo exportador de productos primarios con una estructura débil y volátil porque depende de la evolución de los precios internacionales.

Así quedan fuera del intercambio otros productos y servicios argentinos que tienen un nicho posible en China, pero que necesitan:

• un análisis previo de los canales para comercializar las ofertas, y

• una elección acertada de los orientadores en el mercado chino para ubicar los productos en las provincias.

Según Luis Bussio, gerente de la Cámara de Comercio Argentino China, instalar un producto en China es tan difícil como procurar atraer inversores asiáticos. Los chinos se toman más tiempo para estudiar los proyectos y establecer un vínculo con los posibles socios comerciales.

Luego, toda empresa que quiera insertar su producto en el mercado chino deberá cumplir con la ley de las tres C que rige el comercio internacional:

• calidad,

• cantidad y

• continuidad.

Una vez superada la prueba, se hablará de un joint venture o sociedad para garantizar el futuro de la oferta. Un caso modelo es el de la trader que comercializa en China los jugos Ades, que después de tres años logró la confianza del socio-comprador.

El primer acuerdo argentino-chino se firmó en 1990, para promocionar el comercio entre ambos países; el segundo, en 1992, para promover la formación de empresas binacionales; el tercero fue en 1994 para garantizar la protección recíproca de las inversiones; y en 1997 se firmó un acuerdo de nación favorecida para comercializar con la Argentina.

En el año 2000, se firmó otro acuerdo, que iniciaba el Corredor Virtual para desarrollar un canal informático que tendría su base en China para el comercio argentino con Asia, y un punto recíproco en la Argentina para el comercio con Latinoamércia.

Ese proyecto también quedó en la nada.

Cuando era presidente Fernando De la Rúa, la Argentina se comprometió a resolver el problema de las visas para los ciudadanos chinos, quienes se quejan por la lentitud del trámite.

Tampoco se cumplió con el este compromiso, al menos a favor de los potenciales inversionistas chinos.

La Cámara de Comercio Argentino-China presentó hace un año un proyecto con los antecedentes, situación presente y propuestas para resolver el visado a turistas, empresarios y funcionarios, y tampoco obtuvo respuestas del Ministerio del Interior (Migraciones y Registro Nacional de las Personas), el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos (Policía Federal Argentina) y el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

Las inversiones y proyectos chinos en la Argentina se orientaron al desarrollo de las economías regionales.

Un proyecto fue entre las provincias de Córdoba y Santa Fe para desarrollar un plan de cooperación con corporaciones chinas, mediante el cual los gobiernos provinciales y las empresas concesionarias de servicios ferroviarios de la región centro de la Argentina reactivarían los corredores que vinculan sus zonas de producción con los océanos Atlántico y Pacifico.

También se armó un proyecto de cooperación industrial y comercial en el sector de la indumentaria entre Induswheel S.A., de la provincia de Santa Fe, y Guandong Textiles, de la provincia china de Guandong.

También el gobierno de la provincia de Buenos Aires invitó a empresas chinas a participar de la privatización del puerto de la ciudad de La Plata-Berisso y del establecimiento de una línea aérea bonaerense, proyecto que incluye la explotación de 53 aeródromos provinciales.

Además, se armaron tres joint ventures privados binacionales, uno para los electrodomésticos en Tierra del Fuego, otro para producir motocicletas en Santa Fe, y otro para un parque industrial de minibuses en la bonaerense Pilar, y todos estos proyectos fracasaron por la inestabilidad argentina.

Arcor es una experiencia modelo argentina en China porque ya exporta alimentos y golosinas a 40 ciudades, incluyendo Pekín y Hong Kong, logrando modificar hábitos de consumo local.

Por ejemplo, los chinos pasaron de consumir 0,015 Kg. de chocolate por habitante por año en 1996, a 0,700 Kg. en 2003.

Pero hay otras oportunidades perdidas. Por ejemplo, China necesita desarrollar el intercambio académico, comenzando por las Ciencias Económicas.

Hay un potencial en la capacitación en diferentes disciplinas deportivas, a partir de los Juegos Olímpicos de 2008 en China.

Algunos clubes argentinos han estudiado, como negocio, abrir escuelas de fútbol y escuelas de árbitros en China.

Probablemente en los próximos meses se abra un mercado para la transferencia de derechos federativos de jugadores, pero tampoco se concretaron estas iniciativas.

En tanto, la economía china se convirtió en una temible máquina exportadora: las ventas al exterior crecieron 8 veces, a más de US$ 380.000 millones anuales entre 1990 y 2003.

El éxito de China resulta de la transformación del mercado de la industria electrónica en Asia. Hoy, China cubre 30% de las exportaciones de aparatos electrónicos de la región, en comparación con sólo 14,3% en 1997.

Los avances chinos perjudicaron a Singapur, cuya participación de mercado, en ese período, cayó de 19,3 a 9,8%.

También están presionados Malasia, Taiwán y Tailandia. Sólo Corea del Sur logró mantenerse ante la competencia china: su participación en el mercado en 2002 (17,1%) fue mayor que la de 1997 (16,5%), pero menor que su punto más alto de 18,7% en 2000.

Es probable que las exportaciones tecnológicas de China sigan en crecimiento, ya que recibe el impulso de las compañías taiwanesas que trasladan sus operaciones al continente.

Las firmas taiwanesas son también importantes proveedores de componentes para las principales compañías de computadoras en China.

El mayor exportador de China en 2002 fue Honhai Electronics, fabricante taiwanés de partes de computadora, que exportó desde el continente por US$ 4.380 millones.

La emigración de las compañías electrónicas de Taiwán a China continental podría tener enormes consecuencias para la economía mundial.

Las compañías de Taiwán ya producen en China 25% de sus PC. Casi 10% de la población económicamente activa de Taiwán puede ser empleada ya en el continente.

Es lamentable no haber podido participar de semejante sinergia.

Breve historia de China

El 1º de octubre de 1949, más de 300.000 personas se aglomeraron en la plaza de Tian’anmen, en Pekín, para celebrar la ceremonia de inauguración de la nueva república. Mao Zedong, presidente del Gobierno Popular Central, proclamó la fundación de la República Popular China.

De mayo de 1966 a octubre de 1976 fue el decenio de la "Gran Revolución Cultural",de Jiang Qing, durante la cual el Estado y el pueblo chinos sufrieron contratiempos y pérdidas en manos de la Banda de los Cuatro.

En octubre de 1976, quedó hecha añicos la camarilla contrarrevolucionaria, y China inició un nuevo capítulo. Deng Xiaoping, antes secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China, fue restablecido en todos sus cargos. China empezó en 1979 a aplicar las política de reformas, apertura y modernización.

En 1989, Jiang Zemin asumió como secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y en 1993 el de presidente de la República Popular China.

En la 1ra. Sesión Plenaria del XVI Comité Central del Partido Comunista de China, celebrada en noviembre de 2002, Hu Jintao fue elegido secretario general del CC, y en la 1ra. Sesión de la X Asamblea Popular Nacional, en marzo de 2003, fue elegido presidente de la República Popular China.

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Diez oportunidades para la inversión extranjera en China

1. Proyectos agroeconómicos.

2. Construcción de infraestructura en los sectores de energía, comunicaciones y en los proyectos industriales, como la producción de material procesado.

3. Industrias pilares designadas por el Estado, incluyendo maquinaria, electrónica, petroquímica y automóviles.

4. Proyectos capaces de introducir tecnologías avanzadas para lograr respuestas económicas y productividad de las empresas domesticas y de productos que pueden encontrar demanda en el mercado hogareño.

5. Proyectos que pueden aumentar el intercambio extranjero mediante las exportaciones

6. Proyectos que utilicen nuevas tecnologías y equipamiento para uso de materiales reciclados.

7. Tecnología y equipamiento que ayude a controlar la polución ambiental.

8. Tecnología y equipamiento industrial, como ser Bioquímica, sistemas de telecomunicaciones, radiación isotópica y láser, energía oceánica.

9. Industria de servicios, tal como consultoras, mantenimiento y servicio de post - venta.

10. Proyectos que pueden lograr el mejor uso de la fuerza laboral y los recursos naturales en el centro y el oeste de China.

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