EPC combina la tecnología conocida como RFID —pequeños dispositivos electrónicos utilizados para identificar individualmente cada producto y comunicar esta información a dispositivos de lectura ubicados en fábricas, depósitos, centros de distribución, camiones y tiendas de expendio— con la infraestructura pública de la internet.
De esta forma, cualquier persona conectada a la red podrá monitorear la ubicación de cada producto, lo cual puede ser de suma utilidad para fabricantes, empresas de distribución y comercios de venta al público, ya que les permitirá tener un mayor control sobre la cadena de producción y de distribución.
Además, esta tecnología puede ser de mucha utilidad para identificar productos que sean costosos, perecederos o bien que deban ser raudamente retirados de la venta debido a defectos de fabricación o problemas de contaminación.
Según lo adelantado por Verisign, el sistema EPC contará con un registro de ONS, que será un directorio maestro de las direcciones de IP de cada producto, similar al actual registro DNS que almacena las direcciones de IP de los sitios virtuales que conforman la web.
En su aspecto negativo, ya son varios los grupos de defensa de los derechos de privacidad que han cuestionado el uso de este tipo de tecnología. Según lo que manifiestan, permitirá que las empresas tengan un mayor conocimiento de los gustos y hábitos de compra de los consumidores.
Esto podría llegar a minimizarse si las empresas borran la información contenida en los chips RFID al momento de colocar el producto en el estante.