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Los Cirigliano van por Río de la Plata (?)

¿Quién puede sostener que Río de la Plata, bajo la gestión de los Cirigliano, no terminará como LUA o como TBA? ¿Lo que intenta Guillermo López del Punta es resolverle un problema a Héctor Domínguez, presidente del Club Gimnasia y Esgrima de La Plata y tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino, además de accionista de Costera Criolla y Río de la Plata, o hay algo más importante detrás?

Ampulosos hasta el grotesco, elementales, voraces, millonarios aunque sus empresas no lo parezcan, los hermanos Cirigliano, empresarios del autotransporte, tienen un aire kitsch; basta verlos emperifollados cuando frecuentan los hoteles cinco estrellas porteños; pero el kitsch no es un emblema del mal gusto, basta pensar en el templo del kitsch que es la ciudad de Las Vegas, y en los productos de la Pop Art.

En verdad, y aunque ellos no lo sepan, bajo la etiqueta de kitsch se acogió la producción del liberty y todo producto artístico que transgrede las reglas comunes de lo estéticamente bello. Los objetos kitsch tienen como común denominador la extravagancia creativa, que representa un valor esencial en el arte.

Sí, es una definición adecuada: los Cirigliano son transgresores y extravagantes creativos. ¿Cómo llamar de otra manera a quienes, cuando tienen la aseguradora LUA en proceso de liquidación y al concesionario ferroviario TBA casi en cesación de pagos, se lanzan a quedarse con el autotransporte de pasajeros Costera Criolla o bien Río de la Plata?

Pero, a la vez, hay que preguntarse por qué Guillermo López del Punta, secretario de Transportes de la Nación, admite semejantes arbitrariedades.

Tres interpretaciones:

** A López del Punta le fascina quedar bien con los empresarios del sector, quizá porque varios de ellos fueron clientes antes de arribar a la función pública, cuando era consultor (¿o lobbyista?)

** A López del Punta le resulta interesante adjudicar algo a los Cirigliano, para que no se siga diciendo que él "golpea tacos y frunce cachas" cuando es Mario Montoto, de Trainmet, quien imparte las órdenes; el recorrido de Costera Criolla y de Río de la Plata compite con gran parte del trazado del ex Ferrocarril Roca, que gestiona El Metropolitano, de Montoto.

** A López del Punta le es funcional quedar bien con el sindicalista Juan Manuel Palacios, de la Unión Tranviario Automotor, y por eso le exige a los Cirigliano mantener la dotación de choferes de Costera Criolla o de Río de la Plata. Palacios y Hugo Moyano, del sindicato de camioneros, integran la curiosa asociación de intereses empresarios y sindicales que se organizó para reforzar la gestión de López del Punta... y seguir abusando de los consumidores.

Los choferes de Costera Criolla mantuvieron durante meses diferentes medidas de fuerza. "El trasfondo de todo esto es el control del monopolio del transporte entre La Plata y Buenos Aires", opinó Darío Saldaño, representante de los trabajadores de Costera, 2da. marca de la empresa Río de la Plata, que así buscó controlar su propia competencia.

López del Punta no ha demostrado similar arrojo (¿será él una versión de funcionario kistch?) con los graves destrozos que producen los futuros empleados de los Cirigliano a las unidades de Costera Metropolitana, vinculada a Chevallier, y que desea prestar servicio en el tramo citado.

Lo que hizo López del Punta fue aceptar la grave situación procesal de quienes aparecían como directivos del autotransporte que corre entre La Plata y Buenos Aires (Marcelo Segura y Antonio Martínez López, acusados de estafas reiteradas) y negociar con quienes serían los verdaderos dueños de la compañía su adjudicación a un amigo como es el Grupo Plaza, de los Cirigliano.

¿Otra vez la competencia controlada?

Estos enjuagues eran la debilidad de Armando Canosa cuando fue secretario de Transportes de la Nación, cargo que le produce melancolía pero al que nunca volverá.

Canosa es un menemista convencido que aplicó una terrible discrecionalidad en las políticas del transporte, tal como acostumbra recordar Jesús González, también funcionario de Carlos Menem y al frente de un centro de estudios del sector.

Sergio Cirigliano es el vicepresidente de la Fundación del Transporte, curioso club de tráfico de influencias donde conviven con el cavallista-menemista Edmundo del Valle Soria, pasiones que comparte con Alberto Corcuera Ibáñez, ex presidente de la Comisión Nacional del Tránsito y la Seguridad Vial. El propio Sergio es un cavallista menemista convencido... que en difícil situación financiera, termina haciendo negocios con Eduardo Duhalde, gracias a López del Punta.

No es fácil de comprender, pero lo más grave es que en la Argentina sigue existiendo un capitalismo curioso: se encuentra el capitalismo con riesgo, de empresas que invierten, fracasan y cierran; y el capitalismo sin riesgo, de empresas que sobreviven porque el Estado las asiste gracias a que sus dueños mantienen determinadas relaciones de fuerza con funcionarios.

¿Quién puede sostener que Río de la Plata, bajo la gestión de los Cirigliano, no terminará como LUA o como TBA? ¿Es para resolverle un problema a Héctor Domínguez, presidente del Club Gimnasia y Esgrima de La Plata y tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino, además de accionista de Costera Criolla y Río de la Plata, o hay algo más importante detrás?

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