Más que mofarse (en el sentido peyorativo de la palabra) los aficionados holandeses se cachondean un poco de él. Sólo hay que ver, y escuchar, con que sintonía acompañan cada uno de los saques de puerta que el arquero efectúa. Vendría a ser un: ¡Ohhhhhhhhhhhh pizza!
Verhoeven, sin embargo, se lo toma con filosofía. "Si comiera patatas fritas y bebiera cerveza sería imposible haber llegado donde estoy. Entreno siete veces a la semana con el grupo y aparte realizo varias sesiones individuales", explica.
Y razón no le falta al bueno de Jeroen. Así lo demostró en el único partido que ha disputado con el Ajax en la Eredivisie desde que llegara en el verano de 2009.
Fue el pasado 24 de octubre, en un encuentro entre el Excelsior (un modesto de la liga holandesa) y el equipo Ajacied. El portero titular del conjunto de Ámsterdam, Maarten Stekelenburg, se lesionó cuando el marcador señalaba una victoria para los locales, el Excelsior, por 2 goles a 1.
Verhoeven, a pesar de ser el tercer guardameta del equipo, iba a ser el sustituto del internacional holandés (y es que el segundo portero, Kenneth Vermeer, se rompió el tendón de Aquiles derecho el pasado verano en un entrenamiento).
Pues bien, Mr. pizza no desentonó para nada. Es más, salvó a su equipo con tres intervenciones de mérito en los minutos finales (el Ajax acabaría empatando el partido a dos goles). Hasta el entrenador del Excelsior ensalzó a Jeroen ante los medios de comunicación después del encuentro. Acabó con los mofletes enrojecidos, sí, pero cumpliendo con su trabajo.
Así pues, que se vayan riendo del bueno de Jeroen, que a la que tiene una oportunidad demuestra su valía (como ya hiciera en las siete temporadas que estuvo en el FC Volendam, equipo donde militaba cuando lo fichó el Ajax). A lo mejor, y al contrario de como reza el tópico, el tamaño, en esta ocasión, no importa.